¡que le corten…

30 Sep

… el pelo!

Pues sí, me he cortado el pelo muy, muy corto otra vez. Entre que aquí no hay peluquería a la vista o al alcance del bolsillo, ni nadie que sepa cortar el pelo a una longitud medio-larga y que mi pelo cada vez estaba más largo y soso y no me gustaba… Pues nada, problema arreglado. He tenido mi entrada triunfante en la kantina a la hora de cenar, con los labios pintados de rojo y una vaca en una oreja y un trabajador en huelga en la otra, para sacarle partido al efecto sorpresa. El cambio ha suscitado reacciones muy diversas, desde el entusiasmo de las chicas nórdicas hasta la cara de espanto de mi compañera de habitación de Zimbabwe, que viene de un entorno muy conservador (en su colegio, los viernes tenían que llevar tacones todo el día para aprender a comportarse como una dama, para los futuros trabajos), pasando por comentarios de admiración de algunos chicos, que me han sentado bastante bien. Karolina ha sido la artista, y me ha gustado mucho cómo le ha quedado, aunque ha necesitado un tiempo de mentalización y ánimos por mi parte para atreverse a meter la tijera y cortarme toda esa cantidad de pelo. Estábamos las dos bastante aterrorizadas ante posibles fracasos, hasta que cogí la tijera y simplemente me corté un mechón de pelo. Entonces había que igualarlo todo, y no quedaba más remedio que cortar. Me siento muy fresquita y contenta.

Brenibba, el punto más alto del glaciar de Jostedalsbreen

También estoy feliz porque he entrado en el proyecto de acampada en el glaciar de Jostedalsbreen para la semana de proyectos. Ya he encontrado una mochila de 70 litros que tengo que llevar y ya sé quiénes van a ser mis compañeros de aventura. Meta, mi coaño alemana, entre otros, se viene conmigo. El glaciar de Jostedalsbreen es el más grande del continente Europeo. Si miráis en GoogleMaps, no está demasiado lejos de Flekke. El punto más alto está a unos dos mil metros. Allí voy a estar especialmente fresquita…

Uno de los brazos del glaciar, que desemboca en el glaciar de Nigardsbreen.

Además de ir a un glaciar, me hace ilusión salir por unos días de la burbuja de Flekke, que puede resultar agobiante muchas veces, y entrar en un grupo de gente escogida más o menos al azar, que parece muy interesante. A ver si el frío y el blanco me aclara la mente e ilumina la parte matemática del cerebro, porque este último exámen no me ha salido especialmente bien. No le ha salido bien a nadie, creo, porque el profesor nos ha escrito anunciando tutorías especiales sobre el exámen, así que…

De todas formas, aquí nos estamos aclimatando. Se acabó el veranito y la tontería, ahora tenemos una escarcha premonitoria por las mañanas y los cero grados nos despiertan con sonrisa perversa. En fin, todos hemos venido aquí sabiendo más o menos en qué nos metíamos, no nos vamos a sorprender ahora…

Hablando de otra cosa completamente diferente: hoy me he dado cuenta, sin un motivo especial, como una iluminación, que lo de venir con el ego subido y verse aquí en otra escala es un problema, tal y como ya nos habían avisado. Especialmente porque las comparaciones no sólo se hacen en clase, sino todo el tiempo: en la vida privada, en las casas, en las actividades… Aunque tengo la sensación que yo lo llevo bastante bien. No pienso tanto en saber hacer algo especial de antes, prefiero ser la benjamina y concentrarme en aprender, sólo tengo a veces la sensación que estoy admirando continuamente a la gente y yo no he aprovechado el tiempo tan bien como otros. Lo que es una tontería, porque ahí está el viaje a China, mis cinco años en la Cuarta Pared, los festivales de cine y teatro en Aguilar, la escalada, el piragüismo, nuestros picknicks, mis cuentos, las vacaciones en Alemania… Sólo que parece, no sé, menos, comparado con gente que ha viajado por todo el mundo, que habla cinco idiomas porque ha tenido una infancia muy aventurera y exótica, que le ha dado la mano a Obama, que ha fundado una revista literaria para niños, que se entera en matemáticas, que ha leído todos y cada uno de los libros mencionados en clase de Español, que es un orador espectacular, que tiene padres rockeros y ha vivido estas fiestas extremas que aparecen en las roadmovies sobre el rock de los 60 o 70, las bandas, las groupies y el movimiento hippie, que está de humor “sociable” todo el tiempo, que tiene su propia empresa, que ha recaudado no-sé-cuántos miles de coronas en un proyecto de ayuda social, que tiene a todos los habitantes de Flekke del sexo opuesto detrás de sí… Precisamente por la necesidad de destacar en un sitio en el que difícilmente una persona destaca como no sea en una cosa muy concreta, los méritos maravillosos de la gente llegan de repente, casi recitados de memoria, en vez de venir poco a poco. Luego todo es la mitad de lo que parece, me refiero a que al fin y al cabo, ¡en el fondo somos gente normá!

Menos mal que tengo la relativización de Juanjo y nuestros blogs. La primera me pone los pensamientos en orden, porque al fin y al cabo, todavía tengo un poco de tiempo para hacer algunas de esas cosas, y si se le ha dado la mano a Obama qué, porque tampoco es que sea un segundo rey Midaso algo parecido. Si pudiera elegir a alguien a quien darle la mano, no creo que sería a Obama. Y en serio, caer en la red de amoríos del Colegio es algo que evitaré a toda costa. Si ya desde fuera parece completamente descabellado, exagerado y un poco absurdo desde fuera…

Vamos, que todo, es nada.

En los blogs, tanto en el de Andrea como en el mío, puedo ver las fotos de lo que se cocía y se sigue cociendo sin mí en Puentetoma y alrededores, y cuando se lee desde Flekke, no está nada mal.

Está bien darse un tiempo al día dedicado a poner las cosas en su sitio, mentalmente, claro. De momento creo que me las apaño bien. Os dejo y me voy a la cama, a soñar con glaciares, mochilas más grandes que yo y tijeras para cortar el pelo. Por cierto, ¿sabíais que en Noruega, en invierno, si usas gomina o sales con el pelo mojado, puede venir alguien y quebrártelo como si fueran ramitas secas? Claro que conmigo, difícil.

P.D.: Los segundos-años están con las ferias de universidades ahora, y mis coaños ya parecen tenerlo todo claro. Algunos incluso ya están estudiando para los SATs, los exámenes que piden algunas universidades estadounidenses. Yo en un año no me veo en entrevistas, rellenando formularios y escribiendo descripciones de mi carácter. No sé ni cómo es una universidad, ni qué quiero estudiar, ni cómo se supone que voy a elegir la universidad a la que quiero ir. Tal y como actúa todo el mundo, parece que debería empezar a preocuparme… ¡Pero si sólo tengo dieciséis años! ¡¿Y yo qué se?!

5 comentarios to “¡que le corten…”

  1. Toñi 01/10/2010 a 12:39 pm #

    Hola Lea, me parece que estás muy guapa, falta un poco de color, con lo cual no veo el rojo de los labios, pero así, sin que se aprecie el maquillaje, me gusta. ¡¡¡ un aplauso a Karolina!!!! plas, plas, plas, desde aquí, desde Madrid.
    Por otro lado, me acuerdo siempre de otro consejo de Juanjo, cuando crees que los demás son muy importantes por las cosas que hacen, o son, o tienen, pues me acuerdo que cuando yo iba a empezar a trabar en CEPSA, yo estaba asustada porque eché un ordago en RRHH y me contrataron por este ódago, pero despúes con los miedos de no llegar a la altura, pues bien el me dijo ” imagínate por un momento a tu jefe más inmediato (era el Dtor. de RRHH de CEPSA) ir al baño y hacer fuerza” (no se si este comentario se puede publicar), pero son cosas que siempre se recuerdan y que además yo lo digo a mis amigos/as que tienen miedos de enfrentarse a alguien o se sienten que no pueden competir. En definitiva, para mi, no es competir es saber que todos destacamos por algo, y tu Lea ya destacas. Logicamente cada vez que veía a este Sr. le veía en el baño haciendo sus cositas. Y ya todo . cambia, porque ves que todos somos iguales. Un beso y buen fin de semana. Lo del glaciar es muy interesante.

  2. Marta 01/10/2010 a 12:50 pm #

    Lea!🙂
    Entonces qué, menos faena esta semana? (Sin contar con las subidas hasta llegar al glaciar…)
    Buena elección la del pelo corto, yo creo que debería de estar anestesiada o reanimándome de una absorción del cerebro para hacerlo, ya que llevo 2 ó 3 años esperando a tenerlo largo, pero te comprendo!
    Jaja ya nos contarás cómo va esa subida!
    Siempre para arriba, siempre para arriba!😀

    Besooos!

  3. dianalaurencich 01/10/2010 a 2:41 pm #

    oh…Lea, la absurda sensación de que no somos nada está muy bien, porque en realidad no lo somos, y somos todo también, hay una película de fellini, creo que era la scala, después chequearé, donde el personaje más importante termina siendo una tonta. Que sonríe todo el tiempo. El corte de pelo es perfecto. No hay mejor cosa que una nueva cabeza para pensar la vida de otra manera. Y como decía Man Ray, la cabeza es redonda, para que puedan cambiar de dirección las ideas.
    Abrazo, de otra rapada cuando se le antoja.

  4. Rosa 01/10/2010 a 4:22 pm #

    Hola Lea, no se si me emociona más verte tan guapa o tan sensata… Creo que el trabajador en huelga que colgaba de tu oreja viajó desde Berlín ¿es él?
    Me encanta que seas a la vez esponja total de lo que ocurre en Flekke y estandarte jalanero de todo lo que has compartido con tus padres (bueno, a Uli le vamos a conceder también una parte). Mientras tanto, a seguir disfrutando de que tu horizonte esté abierto a miles de posibilidades…

  5. amilde 01/10/2010 a 8:57 pm #

    Bueno, guapa, tu sabes que siempre me has gustado mucho con el pelo cortito, porque es como eres: sencillo y sincero, abierto y atrevido, despejado y despreocupado, nace de cierto pragmatísmo para convertirse en cosa práctica…. En fin… Un beso para Karolina!!!

    Y la humildad es una virtud maravillosa, aunque poco se hace notar, por lo silenciosa que es. Pero el silencio es el mejor hilo musical para el aprendizaje, y poco a poco se va llenando hasta conformar la música que cada uno lleva dentro de sí. Esa es la que importa. Esa música que MOMO sabía escuchar…

    Así que no es importante lo mucho que una ha viajado, las manos que una ha apretado (que estoy contigo, que se me ocurren muchas otras manos que me gustaría estrechar…), no importan los méritos que cada uno trae, porque todos traes los suficientes, por eso estáis ahí. Lo importante es que no olvidéis para qué estáis ahí, y eso se lo dice a cada uno la música que lleva dentro. Déjate llevar por la tuya, y confía en ella, como mucha gente confía en que tú sabrás aprovechar esta oportunidad para añadirle una nueva estrofa….

    Bueno, creo que en el fondo no te hace falta que te lo diga, pero por si acaso. Te quiero.

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