extra-long

7 Ago

Los días aquí me parecen mucho más largos que en España. No porque anochezca a las doce y amanezca a las cuatro, aunque eso también, sino porque parece que todo cabe en ellos. Desayunamos de ocho a nueve y después tenemos clases hasta las doce, con una pequeña pausa en medio, durante la cual una de dos, o cogemos un té del piso de arriba y observamos cómo Samuel se queda dormido en el sofá, o salimos al aire fresco de la mañana a liberar un poco la cabeza, cosa que se agradece, sobre todo después de los debates, que son bastante intensos. En la “Kantina” se sirve almuerzo desde las doce hasta la una y tenemos tiempo libre hasta la una y media. Por las tardes normalmente hacemos alguna actividad: ir a Dale de compras, hacer una pequeña caminata, probar tiro con arco, ir a la piscina… Cenamos de cinco y media a seis y media y luego podemos hacer lo que queramos hasta cuando queramos (bueno, siempre hay algún límite, sobre todo en lo referente a “lo que queramos”, pero eso, como se dice en inglés, o igual me lo he inventado, es “understandable”). Hemos tenido algunas noches muy divertidas en el “Day Room” o salón, he dado muchos paseos con Rozana, que tiene esta necesidad tan alemana de andar de vez en cuando, me he tirado al fiordo… Mientras que al principio cualquier sonido que hicieran mis compañeras me molestaba (acostumbrada al silencio absoluto de Puentetoma), ahora ya no tengo ningún problema para dormir. ¡Más bien al contrario!

Aún así, me falta tiempo para actualizar el blog y actualizaros a vosotros. Por suerte, hoy es sábado, y los fines de semana somos completamente libres, sólo hay que saber aprovecharlos (cosa que no hice el fin de semana pasado). Hoy me he levantado a las siete y media para correr con Erik. Erik es un voluntario que ha llegado ayer, en sustitución de Lars, Liz y Hodan, que se marcharon ayer. Hemos corrido unos quince minutos y antes de duchar hemos saltado al fiordo para refrescarnos. Sí que refresca el fiordo, sí. He disfrutado de uno de los mejores desayunos jamás ingeridos. No por la variedad de la oferta o por la calidad de la comida, pero ya sabéis que con hambre todo sabe a gloria. La comida aquí tampoco es tan mala, para ser sinceros. En el almuerzo siempre tienen verdura cruda para mezclarte una ensalada, algunas cosas están buenas y de vez en cuando hay fruta de postre. En mi opinión, podrían limitar un poco las patatas cocidas y los pasteles de pescado y patata, cuando es mucho más fácil cocinar pescado, pero por lo demás no tengo quejas.

De momento, esta es la única prueba que tengo de nuestros saltos al fiordo. Pero ya hay un video grabado…

Hoy hemos estado charlando con David, el director o “Headmaster” del Colegio en Canadá, el Lester B. Pearson United World College. Está aquí de visita para disfrutar del paisaje y por supuesto, para conocer nuestro Colegio. Ha sido muy divertido, porque ha entrado en nuestra habitación justo cuando me había cambiado al pijama. No había recogido mi esquina. Pero me estoy desviando del tema. El caso es que es una persona muy accesible y tranquila, que ha estado hablando con nosotros también otros días, sentado en nuestra mesa durante el desayuno. Incluso se ha ofrecido para llevar mensajes al otro lado del Atlántico a gente que conocemos allí, incluida una carta a mi coaño Antón. ¿No os parece todo un detalle por su parte?

Ahora estoy sentada en el Day Room, mientras casi toda la casa está durmiendo (toda la casa son ahora veinticinco personas, todavía tengo que acostumbrarme a eso), observando a un megamosquito que está intentando despegarse de una de una tela de araña. Casi me da pena, pero no le ayudo porque puede ser el causante de la picadura que tengo en el brazo, del tamaño de una moneda de cinco coronas noruegas (que por cierto tiene un agujero en el centro, como las veinticinco pesetas españolas). ¡Tengo varias historias para vosotros! Lo malo es que no tengo buenas fotos…

El Café.

Son las diez y media y todavía no hay señales de vida en Sweden House. Pero es comprensible, ayer nos hemos acostado bastante tarde. Nosotros, los alumnos del Summer Course nos hemos encargado de un pequeño Café para la celebración de la iluminación de Jakob Sande. Suena genial, ¿no? Resulta que durante en la primera mitad del siglo XX vivió aquí un poeta que un buen día tuvo una especie de iluminación. Es bastante famoso por estos lares (es fácil, creo, pero no vamos a quitarle mérito), y cada año la gente va en barco hasta la cabaña donde vivió, en Flekke. Una vez han mostrado sus respetos, vuelven al colegio y a las nueve hay un concierto y después bailes populares. Nosotros aportamos la comida, unos maravillosos pasteles de chocolate y manzana, bocadillos, empanadillas de Palestina, chocolate caliente con nubes o “marshmallows” y otras bebidas menos interesantes. El “Cooking Comittee” hizo un gran trabajo, con Rozana aportando platos tanto palestinos como alemanes, pero a mi me tocó la decoración, que gracias a la ayuda de Martha, de Polonia, Marhia, de Timor Occidental, y Samuel, también fue memorable.

Salado…

… y dulce.

Para mí, lo mejor fueron los bailes populares. Viendo mis ganas de probar, Kath me presentó al máximo profesional del colegio, que bailó dos veces conmigo. No sé si paró porque veía que eran demasiadas vueltas para mí al ritmo de los violines, violas y otros instrumentos o porque desistió definitivamente, pero fue muy, muy divertido. Luego bailé por toda la cocina con Peshwas y luego con Ben, pero hay que reconocer que las personas mayores estaban más activas que ellos. Fue genial, y recaudamos casi ocho mil coronas. Eso va todo a la Fundación Jakob Sande…

La idea de Kath, la traslación a materiales comunes mía, la creación de Marhia y la arena de Sam.

Yo, evolucionando en medio del ajetreo, con una cámara y una manzana. Foto de Ben.

Además ha sido un gusto trabajar con todo el mundo. Me he estresado demasiado al principio, porque era un trabajo en equipo y yo todavía iba con el chip de “voy a hacerlo yo, porque sino nadie va a mover un dedo”, pero luego me he relajado al ver que entre los días extra-largos y el equipo de personas creativas, pensantes e independientes que éramos, había tiempo de sobra. Hicimos unos cuencos de papel preciosos para las velas, con bolsas de chucherías rellenas de arena y decoradas con ramitas de arándanos y flores rosas.

Mi “name-tag” y Freia, la diosa noruega que intentará evitar males mayores durante estos dos años. Por lo visto es la diosa del amor y de la fertilidad, cosa que ha propiciado bromas suficientes por aquí.

Hoy por la tarde iremos a Dale, a una especie de festival en el que enseñaremos nuestros trajes regionales (he, he, he) y algunos actuaremos. Como yo soy medio alemana, medio española, seguramente participe en un baile nepalí con un vestido del Tíbet. Ya veremos.

Karolina y yo estamos contando los días del Summer Course, viendo que se nos van volando. Ya llevamos dos semanas aquí, lo que significa que sólo nos quedan otras dos semanas por delante. Por un lado por supuesto queremos conocer a nuestros coaños y segundos años, que nos preguntan en Facebook cómo nos lo estamos pasando, y qué tal nos parece todo esto, pero por otro lado queremos que éste siga siendo nuestro territorio, que no venga nadie nuevo a “romper la paz”, que no empiece el curso… No lo podemos evitar, y pienso que es algo natural que nos sintamos así. Roza y yo tenemos un poco de miedo de que el campus comience a menguar a nuestro alrededor. Somos sólo veinticinco y las lavadoras siempre están llenas (por lo menos las que funcionan) y es casi imposible escapar por unos minutos a la islita. Esto también se debe a que no conocemos sitios a donde ir, a nuestro alrededor sólo hay montañas, y para poder adentrarse en los bosques hay que conocer el camino. Pero eso tiene fácil arreglo. Sabiendo que tengo una compañera asegurada, pondré más empeño todavía en aprenderlo pronto. También hay bastantes rocas en los alrededores, que a mí me producen un escozor en las yemas de los dedos con sólo verlas. De momento sólo he estado en la “habitación de escalada”, del tamaño de nuestra cocina en Puentetoma y con el techo inclinado. Me encanta, es muy acogedora y divertida, porque para cada presa (las piezas a las que te puedes agarrar o que pisas) hay varias anotaciones en boli, indicando el nombre de la vía, con que mano la cogió el autor de la nota, el nombre de la presa (por ejemplo “dedos de mantequilla”)… Tengo que hacer fotos.

En dos semanas también tienes tiempo para por lo menos empezar a conocer a las personas con las que vives y mirar detrás de la emoción, la alegría y la simpatía del principio, y ver si hay algo interesante detrás. Por supuesto, nadie es perfecto y hay gente con la que no tengo tanto trato, porque hay facetas de su comportamiento y de su forma de ser que no me gustan, sin que por ello tengan que ser malas. Con otras personas comparto ciertas situaciones, en general hay gente con la que me resulta más fácil estar sola, o en un pequeño grupo, porque no me gusta el papel que se atribuyen cuando estamos todos juntos, y porque la forma de ser siempre varia dependiendo del momento. También pensé que iba a ser más fácil ser tolerante.

Hay personas con las que estoy porque nuestros caracteres con similares (aunque nuestras ideas y opiniones sean completamente dispares), porque nos parecemos en la forma de ser y por lo tanto todo es mucho más sencillo. Me puedo ahorrar la mitad de las palabras y sé que me siguen entendiendo, y me hacen sentir un poco como en casa, porque también son parecidos a las personas con las que convivo normalmente. Luego hay otros con los que estoy simplemente porque te sientes a gusto con ellos, porque me parecen fantásticos. Esos son los menos, pero los que realmente valen la pena. Sé que puedo confiar totalmente en ellos, aunque sólo los conozca de dos semanas (quizá sea demasiado inocente, pero como ya he dicho, me vale la pena). Me gusta como tratan a las personas, cómo tratan a las personas siempre, su forma de ser, de hablar y de actuar. Es maravilloso estar con ellos, parece que siempre saben lo que necesitas en cada momento. Cuando estoy harta del pan de la Kantina, cuando quiero hacer alguna tontería, cuando quiero tirarme al fiordo, cuando me apetecen algunos arándanos, cuando sólo quiero sentarme en la roca al sol, cuando tengo el impulso de empezar una guerra de algas…

Bueno, el mosquito ha dejado de luchar y los primeros dormilones han comenzado a bajar por las escaleras. Casi es hora de comer, así que por ahora me despido…

2 comentarios to “extra-long”

  1. dianalaurencich 08/08/2010 a 12:44 am #

    Divina! una gloria de reportera!!!!
    no se puede creer que nos hayas transmitido tanto en tan pocas palabras, aunque digas que es largo, encierra mucho, me encantaría estar ahí…

  2. dianalaurencich 08/08/2010 a 1:05 am #

    ah, me olvidaba lo principal, Freya….
    Freya, reina de Vanaheim, expresa su profunda belleza femenina y la fuerza, es una diosa muy poderosa, conocida como la diosa del amor, la belleza, la fecundidad, la magia, la guerra y la muerte.
    Fíjate por ahí, si no encuentras a nadie que te hable de las Runas, y si encuentras un tejo y puedes coger de una rama que mira al este, te haces unas runas con el alfabeto Futhark, y luego tienes tu propio oráculo, vamos vikinga Lea!!!

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