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koselig

7 sep

Tengo dos minutos para escribir, uno y medio. Los martes y jueves es día de baño matutino, así que tengo que irme a dormir. Hoy ha sido un día bueno, que ha empezado con una agenda llena hasta el último renglón y cada minuto planeado, y ha acabado con una Lea feliz que, de alguna manera, ha conseguido hacer casi todo lo que se proponía y además con buen talante, y ahora se siente satisfecha y contenta consigo misma. Casi ronronea. Los resultados de esta tarde son cinco bolsitas de té en la papelera, tres mías, una de Ben y otra de mi primer año de Suiza, una enorme tarjeta de cumpleaños colgada en la kantina par sorprender a Kathrine mañana y un ensayo comparativo de literatura mundial que solo necesita una última pasada y cuenta con la aprobación de María Teresa, nuestra profesora de español. Ah, y una lista de universidades interesantes que sigue creciendo…

Fue mi primera tutoría con María Teresa, y aunque había acabado un primer borrador del ensayo, lo leí ayer y vi la luz, así que me pasé la tarde entera en mi cuarto reescribiéndolo y cambiando el enfoque del tema. Lo disfruté de verdad, y ni siquiera me distrajo la visita primero de Ben, con el que vi un cortometraje muy filosófico y luego otro muy ácido, además de ver un espectáculo espontáneo de breakdance en mi cuarto, y después de Raphael, mi primer año de Suiza, que venía buscando Internet y se quedó repantigado en mi sillón maravilloso, enseñándome un poco de alemán suizo. Es un dialecto tan extremadamente gemütlich, una palabra que no se puede traducir al español, pero que designa a Bennie cuando se pone su enorme jersey noruego y me da un abrazo, a un gato acurrucado calentándote la tripa, a mi cama llena de cojines y postales y quizá también a Álvaro cuando me rasca la mejilla con su barba de tres días.

Acabé tres minutos antes de tener que irme, eso sí, muy satisfecha con lo escrito, y subí a “la colina de los profesores” en la oscuridad y la lluvia, para llegar a la acogedora casita de María Teresa. La verdad es que estaba bastante nerviosa, porque María Teresa y yo hemos tenido nuestros desacuerdos y yo no estaba muy segura de mi trabajo… Pero enseguida me sentí muy a gusto. Katu, que tenía “cita” antes que yo estaba todavía, y me hice un té indio que me ofreció María Teresa. Su casa es como el templo de la Literatura y el Arte al que acuden los habitantes de Flekke a presentar sus respetos. Muchos libros, un retrato de Frida Kahlo y entradas y recuerdos de sus visitas al Teatro del Globo para asistir a distintas representaciones de obras de Shakespeare. Fue una conversación muy productiva, de la que salieron aspectos nuevos de mi trabajo, muy interesantes, y a la vez la seguridad de haberlo hecho bien, porque podía hablar de él, y explicarlo y María Teresa entendía lo que quería decir. Me he dado cuenta de que el nuevo nivel de confianza y conocimiento que hemos alcanzado los segundos años, y que disfruto cada día más (como dice Fredrik: “Ya nos podemos andar desnudos entre nosotros. Total…”), se puede aplicar también a los profesores, y realmente disfruté mucho mi tutoría.

Poco a poco me voy acostumbrando a ser segundo año. A tener que irme del Dayroom un poco antes porque hay que trabajar, a renunciar a algunas conversaciones y visitas, a concentrarme cuando hace falta y a perderme algunas cosas. Voy dejando atrás la envidia que tenía a los primeros años y las ganas de volver a vivirlo todo, y en vez de eso disfruto su compañía relajante y divertida y de verlos comenzar estos dos años maravillosos. Cada uno tiene lo suyo, y yo lo mío no lo cambiaría por nada. Sólo hay que gastar un poco de energía en mantener la cabeza despejada, el rincón ordenado, la mente libre de estrés y la mente libre de estrés. Cuesta, pero vale la pena.

Ahora volvía de colgar la tarjeta para Kathrine en la kantina con Marco, y nos hemos dado cuenta de que las farolas del campus no funcionan esta noche. Se ven muchas más estrellas y las casas parecen tener velas detrás de algunas ventanas. Es precioso ver las sombras detrás del cristal, ver luz en algunos cuartos, en otros no. Gente doblando la ropa, preparando la mochila para mañana, comiendo una manzana, hablando, leyendo… Yo me voy a dormir. Os dejo un link, quizá un poco ridículo, pero nunca se sabe…

make-everything-ok.com/

¡Haaatchi!

5 ago

Buff, esto huele a cerrado… Y cada vez que ha… ha… ¡haatchi! aparece una letra en la pantalla levanta una nube de polvo impresio… ¡haaatchi!… impresionante. Pero supongo que es mi culpa, por no haberme pasado más a menudo para mantener esto mínimamente limpio y fresco. Sólo puedo dar las gracias que no se hayan instalado todavía las arañas, porque entonces, en vez de empuñar valientemente el plumero y la fregona virtual, ya hubiera salido corriendo como alma que lleva el diablo para no volver nunca, gritando como loca. Virtualmente, claro.

A finales del trimestre pasado, recibí un correo desde la Fundación de los Colegios del Mundo Unido de España que me pedía escribir una carta y grabar un pequeño vídeo para agradecer a mis patrocinadores, el BBVA, la beca que hace posibles estos dos años en Noruega. Como mi inclinación natural es la escritura, redacté una carta relatando algunas de las mejores experiencias de este curso, algunos de los pensamientos que me cruzaban la mente ahora que el primer año estaba acabando… Pero a la hora de hacer el vídeo, lo fui empujando delante de mí durante las semanas de estudio y exámenes, las despedidas y los últimos días. Después me dejé la cámara de vídeo en el colegio como consecuencia de hacer las maletas y guardar todas mis posesiones en 20 cajas a las cuatro de la mañana, y como castigo divino, la cámara prestada escupió unos archivos alienígenas que emprendieron una lucha encarnizda contra mí y mi software terrestre, que ganamos nosotros por los pelos. El resultado os lo dejo aquí…

Pero resulta que el trabajo valió la pena incluso más de lo que pensaba, porque poco después de que la Fundación colgara mi video en Facebook, recibí un mensaje desde Noruega, de Asbjørn Eikerol, al que normalemente vemos en los eventos culturales de Dale y que viene también al colegio para la actividad de bailes tradicionales y para algunos de nuestros espectáculos interculturales. De forma que tiene más relación con el colegio, y me escribió par preguntar si podía colgar mi vídeo en un blog colectivo en el que participa y donde se publican novedades y eventos de la comarca de Fjaler.

Os dejo aquí el link al blog

… el link a todos los post publicados por Asbjørn

… y los links a las entradas que nos ha dedicado a mi segundo año Irene y a .

Escribí un texto en inglés, traduciendo un poco el contenido del video y ampliando un poco, así que lo cuelgo también aquí. Os dejo con esto de momento, pero volveré pronto, ahora que las barras laterales ya no chirrían y he limpiado un poco las ventanas para dejar entrar la luz. Virtual, claro.

After one year at the Red Cross Nordic United World College, I am back in Puentetoma, my little village in the north of Spain, enjoying some time off and a relatively warm summer. I remember being here one year ago, trying to make a list in the warmth with the things I thought I would need in the cold: rain jacket, winter clothes, thermal underwear, mountain boots… Afterwards it was almost impossible to close the suitcase, even with me sitting on it! Then I threw a farewell party, said goodbye to my friends and family, played a last football match with my brother and enjoyed for the last time in months my dad’s great tortilla… I knew that I would not be in Spain for quite a while!

For the coming year, I expected adventures, great experiences… I was curious, excited and also nervous; after all, I did not have a clear idea of how the life at the shore of the fiord would be. It was a big challenge.

Now that I am home again, I can compare the expectations I had last summer with the memories I treasure now, and I know that this year has been even better than expected. I have met people from all backgrounds, cultures and ideologies, we have discussed and debated together, finding points in common which sometimes surprised us, and learning to respect our differences. We have also learned to work together, finding out our strengths and how we can contribute to the team, and how the team can help us in our task. At the same time, the freedom that we enjoy at RCNUWC, gives us the chance to discover our own rhythm and motivation to work.

When we first years said goodbye to our second years in March, we were grateful that we still had one more year left at the College. A year that we are looking forward to: we are going to meet our first years, the next generation, and we will have the chance to help them, just like we were helped last year; there will be more snow, more “latino gatherings”, more parties and projects, more jumps into the fiord and pre-cooked noodles at midnight; more great experiences and small anecdotes.

We don’t want to think much about it, but this is our last year. I am sure that we will make the best out of it, to learn and enjoy as much as possible, so that next year, when it is our time to go, we are ready to use what we have learned and give back what we were given.

Probably, some of us hesitate before taking the next step, but deep down we know that these two years are enough for us and that we have to leave space for those who will come after us.

It won’t be saying good bye to my friends and to the college only – I am also going to leave behind Norway, which by know means a lot to me. When we had to write down our preferences among the United World Colleges, which countries we wanted to go to, Norway was my first choice. We did not know much about any of the colleges, but even though there were much more exotic choices, I felt that Norway with its fiords and mountains, glaciers and forests was exotic for me, in a different way than Costa Rica or India, of course, but still very different from Spain. As a half-German girl, I also felt instinctively drawn to the Nordic region, identified with the social values and culture. Our College is quite isolated, three kilometers away from Flekke and about twenty minutes away by bus from the next bigger town Dale. But somehow it was possible for me to see and learn a lot about Norway and the people who live there, and I appreciate it very much. Through a four-day expedition to Jostedalsbreen, the visits of locals to our college for theater representations and shows, volunteering at Ridderrennet in Beitostolen for a week, celebrating the Norwegian National Day and taking part in the parade in Dale, trips to Forde or Bergen and my participation in the college’s host family program, a great opportunity to get to know the lifestyle of a Norwegian family, make friends and enjoy wonderful weekends away from the college routine. I have found both, the great differences from my home country as well as the similarities and affinity in character with what the Nordic region represents. Soon it will be time to go back, and I don’t only feel like I am leaving home, in a way, I am also coming home!

With this video I am trying to give an idea of what this year at RCNUWC has meant to me, and thank not only my sponsors, but everyone who has made this possible and has contributed to the amazing experience.

Coming to Flekke has been like a jump into the fiord. Maybe during the few seconds when you are suspended in the air, looking towards the very cold water that is waiting for you, you are a little bit scared. But one you are in it, and you feel your nerves and muscles awake and ready to swim as fast as possible to the ladder, you don’t regret it a bit!

sun and the city, snow and pigs

15 feb

La casa de mi familia de acogida, casi enterrada en la nieve

“Me gustan los centros comerciales. Me gustan mucho los centros comerciales. Me encanta pasar el día en un centro comercial, gastar dinero si acaso está presente y revolcarme en el fango del consumismo para satisfacer los oscuros deseos de la parte maligna y sin principios de mi alma.”

Lea Sánchez Milde, alumna del Colegio del Mundo Unido RCNUWC en Flekke

El marco incomparable en el que vive mi familia de acogida

El martes nos dio Barbara la buena noticia: ¡Fannie, mi coaño de Canadá, y yo teníamos una familia de acogida! Se trata de un programa del colegio con el que familias residentes en la zona se pueden ofrecer para acoger estudiantes durante un fin de semana al mes, más o menos, y sumergirles en la “noruegidad” real. A pesar de que no suelen coger a europeos, porque…. no sé exactamente por qué, pero el caso es que hablan un poco de español y un poco de francés, y como Fannie es de Québec y yo de España, hacemos la pareja perfecta para que puedan practicar. Desafortunadamente, este fin de semana Fannie no pudo venir, así que el viernes por la tarde emprendí el viaje yo sola. Hacía una tarde preciosa, la primera de sol después de tres meses de lluvia y nieve, y el campus entero estaba radiante de alegría, paseando, haciendo fotos, riendo, corriendo, parados con la cara orientada hacia la fuente de calor, sentados en los bancos a las orillas del fiordo y disfrutando de los colores y del brillo de la nieve.

Sol, por fin. En el campus ya casi oíamos la primavera susurrando promesas de calor, baños en el fiordo, helados, crema de sol, excursiones… Pero la vuelta al gris h sido irremediable.

En Forde había mucha más nieve que en Flekke, más de metro y medio. Mi familia vive en un pueblo no muy lejos de Forde (una ciudad de diez mil habitantes, más o menos)) y tiene una casa muy bonita, con varios anexos en los que guardan la madera para la chimenea, las ovejas, las gallinas, el coche, los trineos y el tractor. Los padres se llaman Maalfrid, ella, y Ronny, él, y tienen tres hijos, dos chicas, más o menos de mi edad, Alisse y Silje, y un chico de trece años, Torbjorn, que con su pelo rubio y su seriedad me recuerda un poco a Uli. Se está genial aquí, un relax que no os podéis ni imaginar, después de esta semana llenas de exámenes de biología, presentaciones de literatura y “campaña electoral” para el consejo escolar. En lo que tengo la sensación de haber empleado la mayor parte del tiempo ha sido en comer, recreándome en la variedad y la calidad de la comida: gofres con mermelada de fresa, fruta, uvas heladas, lasaña, pizza, arroz con leche, pan con una gran oferta de distintos quesos y embutidos, miel, mantequilla de cacahuete, aceitunas, tarta, bombones de chocolate, zumo de naranja natural y otros caprichos que normalmente quedan insatisfechos en el colegio. Pero bueno, tenía que parar de vez en cuando, así que también hemos hecho otras cosas. El viernes por la tarde estuvimos jugando a las cartas y después fuimos a la única tienda que hay por aquí, una gasolinera-cafetería-supermercado que está abierta hasta las nueve de la noche. El caso es que aprovechamos la inclinación del pueblo, nos cogimos cada uno un trineo, pero no un trineo normal, sino un trineo 2.0 con volante incluido, y bajamos a toda velocidad por la carretera, que había sido limpiada, pero donde quedaba una buena capa de nieve aplastada e ideal para nuestro propósito, cogiendo las curvas a duras penas. ¡Fue una pasada!

Puh. Tengo la cara llena de nieve.

El sábado por la mañana volvimos a salir a la nieve y pude echar un vistazo a la cueva de hielo que habían estado construyendo Alisse y su madre el fin de semana pasado. Después nos estuvimos tirándonos cuesta abajo detrás de la casa con otro tipo de trineo más parecido a un recogedor enorme y flexible para sentarse: simple pero efectivo. Esto del transporte sobre nieve es un mundo.

Desde el interior de la cueva de hielo

Torbjorn, explorador de las regiones árticas

Silje fabricando habitantes de los cielos

Las sartenes-trineo

Silje, Torbjorn y Ronny en la meta, después de una de las muchas paradas a duras penas de la mañana del sábado

Por la tarde nos fuimos a Forde, donde estuvimos dando una vuelta por los múltiples centros comerciales de la ciudad, algo que después de seis meses de sequía comercial me hizo gracia, aunque cada vez que dividía el precio entre ocho para calcularlo en euros, me salía una sonrisilla incrédula. Este país es increíblemente caro. Pero fue divertido echar un vistazo por las tiendas noruegas. Una me gustó especialmente: “Ting”, una tienda de diseño en la que vendían de todo un poco y algunos de los productos eran realmente graciosos (la mayoría de Alemania, por cierto). ¡Cuando sea rica, volveré!

No sé si quedarme con estos vasos, decorados de forma tan realista y acertada…

(Forde)

… o con este molde para imprimir el rostro de la virgen María en mis tostadas.

Por lo demás, explayamos en la actividad trineística y de nieve en general, con varias rondas de carreras cuesta abajo y un trabajo de ampliación en la cueva de hielo el domingo por la mañana, y en el juego de cartas el sábado por la noche, al que siguió el genial invento de “pasar el cerdo”, un maravilloso juego en el que se tiran dos cerdos como dados, y dependiendo de las posiciones en las que caigan, se ganan o pierden puntos. Por lo que contaba Ronny, el origen del juego se basa en la tradición vikinga de tirar cerdos de verdad, pero no sé si me estaba tomando el pelo…

Lo mejor fue, no pensar en nada relacionado con el colegio en dos días, aunque al volver parecía que habían sido dos semanas, tenía la sensación de haberme perdido un montón de cosas, cuando en realidad todo… era nada (como diría Juanjo), así que valió la pena.

1 punto si caen los dos del mismo lado, 20 puntos si caen los dos de espaldas o de pie, 40 puntos si su punto de apoyo es la nariz, 60 si es la nariz y la oreja… Cada jugador puede tirar cuantas veces quiera, hasta que los cerdos caen cada uno en un lado y pierde todos los puntos de ese turno (lo que convierte el juego en arriesgado). Si los cerdos se tocan, el jugador vuelve a comenzar de cero, y si acaban en la posición mostrada en la esquina inferior derecha, extremadamente inapropiada para dos cerdos bien educados, el jugador es eliminado. ¡Gana el primero en llegar a 100!

Para quien quiera probarlo, el link del siglo: ¡pass the pigs online!

- http://www.toptrumps.com/play/pigs/pigs.html

R-C-N-M-U-N

27 ene

MUN – el Modelo de las Naciones Unidas, algo en lo que pensamos con nervios unos, con ilusión otros, con un poco de miedo los terceros y con muchas ganas casi todos. Se trata de un juego de rol durante el cual escenificaremos el funcionamiento de las Naciones Unidas con distintas reuniones de comités que discutirán dos problemas actuales cada uno. Para los primeros años es obligatorio: cada uno representaremos un país distinto, con nuestra forma de vestir, nuestras opiniones, nuestros discursos, la gente con la que interactuamos, los votos que damos, las soluciones que proponemos y los aliados que queremos conseguir – todo tiene que ser realista y basado únicamente en lo que investiguemos sobre a posición y puntos de vista del país, no nuestra propia perspectiva.

Nos dividiremos en diferentes comités, que tratará dos temas respectivamente, y simularemos también las reuniones exclusivas de la Unión Europea, la OTAN, los países africanos, americanos, etc. Habrá personal de Seguridad y etiqueta, todo lo más fiel posible a las asambleas de las Naciones Unidas.

Ayer tuvimos la reunión informativa, en la que los segundos años que organizan la simulación nos esperaban ya serios, guapos y formales, de traje y corbata, o blusa y chaqueta, con música aventurera y dramática sonando en el fondo. Escuchamos con atención el discurso del Secretario Genral del Modelo de las Naciones Unidas de Red Cross Nordic United World College (RCNMUN), Matti Suomenaro, acerca de la importancia de esta simulación y de las habilidades diplomáticas que nos ayudará a mejorar, y del Subsecretario General de RCNMUN, Andreas Hovland, concerniente a la organización del evento. Después siguió una introducción por parte de los representantes de los distintos comités, entre los cuales tendremos que elegir uno. Mis tres primeras opciones por orden de preferencia son:

1. Comisión Legal. Temas de debate:

- La cuestión del control internacional de drogas con énfasis en las actividades de financiación el terrorismo.

- La cuestión del gobierno de la región ártica y la explotación económica de los recursos naturales y la convención sobre la ley marítima.

2. SPECPOL, o Comisión de Política especial y Descolonización. Temas de debate:

- La detención administrativa

- La cuestión del gobierno de Marruecos sobre el Sáhara Occidental
3. Comisión de Asuntos Humanos, Sociales y Culturales. Temas de debate:

- La promoción de los Derechos Humanos en contra de la pena de muerta en Nigeria.

- La cuestión del trabajo infantil en Bangladesh

El blog mantenido por el Departamento de Comunicación y Prensa de RCNMUN 2011:

rcnmun2011.blogspot.com

La página oficial de la Organización de las Naciones Unidas (nuestro ejemplo a seguir):

www.un.org

Os dejo además con estos dos links y nos deseo a todos mucha suerte, señora Presidenta de la Asamblea General, señores Secretario General y Subsecretario General, estimados representantes y futuros delegados! ¡Deliberemos!

sauna-life

21 ene

Tener la piscina a dos minutos de casa es un gusto, y un placer enorme cuando encima tiene una sauna. Hoy después de hacerme mis cincuenta largos (tengo que presumir un poco mientras me duren los propósitos de año nuevo), entré en la sauna y había cinco mujeres, ya de cierta edad (pero llevada muy bien), que acababan de terminar su clase de gimnasia acuática en la piscina de agua caliente (podía oir la música entre un largo y otro) y charlaban animadamente en noruego. Cuando entré yo, lejos de producirse un silencio incómodo, cambiaron en seguida al inglés y me preguntaron si era del colegio, de dónde era… y acerca de mi maravilloso bañador, que hace pensar a la gente que soy nadadora profesional. Cuando les expliqué que servía muy bien para nadar en el fiordo, me contaron acerca de un club de mujeres en Dale que se bañan todas las semanas, sin importar temperatura ni fenómenos meteorológicos, en el fiordo que tienen al lado de casa. Por lo visto se trata de un club “de élite” al que hay que enviar una petición de entrada y pasar un escrutinio para ser aceptada, pero aún así me hace cierta gracia la idea… La conversación pasó por las distintas experiencias acuáticas de cada una de nosotras, y yo estaba maravillada por la facilidad con la que habían cambiado a otro idioma que usaban incluso entre ellas (algo que no ocurre siempre en el colegio) y que no había ralentizado la conversación en absoluto, lo amigables que eran y la complicidad de aquella habitación calurosa y húmeda. Una de ellas, que por lo visto es bióloga o algo similar, nos contó de sus estudios sobre las poblaciones de medusas en el Mar Negro, que entran con los barcos que pasan por el estrecho de Bósforo y son una auténtica plaga, y así llegamos a hablar sobre trabajos y estudios. La bióloga y otra mujer trabajan en el centro de arte de Dale, que parece desarrollar bastantes proyectos interesantes. En este punto de la conversación, se fueron saliendo las demás mujeres, que habían pasado allí más tiempo, y quedamos solas yo y la otra mujer del centro de arte. Le pregunté más acerca de su trabajo y resulta que…

Ella se llama Cécile Belmont y es francesa. Ha vivido en París, pero también en Buenos Aires y Berlín tiempo suficiente como para hablar ambos idiomas perfectamente. Es artista y trabaja sobre todo con la fotografía, y ahora ha venido a Dale por tres meses con una beca. No sé si a vosotros no os llaman la atención ciertas similitudes con otra persona… El caso es que como parecía simpática y entre todas habían despertado mi curiosidad acerca del centro de arte de Dale, quedamos en que le escribiría para que ella tuviera mi dirección de correo electrónico y me pudiera mandar de vez en cuando el programa del centro.

 

Salí de la piscina de muy buen humor. Con lo aislados que estamos aquí, siempre se agradece hablar con una persona “normal”, una persona de fuera de la burbuja, y charlar con todas esas damas noruegas en la sauna, y encontrarme entre ellas a una artista francesa que habla los mismos idiomas que yo y parece interesante, ha estado genial.

No sé si os acordáis de la entrada que escribí el agosto pasado, cuando todavía vagueaba y disfrutaba de la buena vida tumbada al sol a las orillas del fiordo, sobre la visita que recibimos de una tocaya mía (casi tocaya), de madre alemana y padre español. Fue algo parecido. Estás a lo tuyo, que si piscina, deberes, actividades, amigos, y de repente las moiras que hilan tu destino te ponen delante de las narices a una persona que tiene muchísimas cosas en común contigo. O a personas que no podrían tener menos, pero que te hacen sentir bienvenida en una sauna.

Os dejo el link a la página web de Cécile y del centro de arte:

- www.cecilebelmont.com

- www.nkdale.no

Detalle de Avoir un coup de pompe

de la colección Between dog and wolf,

en la que Cécile Belmont escoge dichos populares franceses y representa su significado.

“”Avoir un coup de pompe” significa en español “tener un bajón de ánimo”.

una semana de muchos números

18 ene

1 vuelta


Flekke nos ha dado la bienvenida de la mejor forma que ha podido. Cuando volvimos de nuestros hogares o viajes, muchos de un clima que comparado con el noruego se puede calificar de templado como mínimo, Nina y Joaquín tostados como granos de café y Daniela con marcas de bikini, nos encontramos en medio de una postal navideña nada más saltamos del autobús. Había nevado en nuestra ausencia y el campus estaba cubierto con una capa de medio metro de nieve. La luna le daba a todo un resplandor banco y brillante y se adivinaban los distintos edificios por las pequeñas luces naranjas de las ventanas. El aire frío nos despejó en un segundo las cabezas embotadas por las horas de aeropuertos, aviones, esperas y carretera, y nos fuimos corriendo, medio deslizándonos por el hielo, con las maletas fuera de control, a nuestras respectivas casas para ponernos algo encima antes de salir a saludar a la gente. Todo sea dicho, después de una semana, el dios del tiempo decidió que ya habíamos tenido suficientes cosas bonitas, y dejó de nevar suavemente para empezar a llover y a hacer un poco más de calor, algo que convirtió los caminos del campus en un territorio peligroso como un campo de minas. Los últimos dos días han sido los más deslizantes desde que estoy aquí: la lluvia derritió parte de la nieve, inundándolo todo, y por las noches se helaba para convertirse en una consistente capa de hielo, que se derretía de nuevo por el día, convirtiéndose en una combinación de agua y hielo mortal. No sé cómo no me he caído todavía, pero desde luego soy de las pocas que han tenido esa suerte. Yo creo que es porque no me quito mis botas de montaña… Hoy le decía a Gareth que el fiordo parefe una puesta en escena del futuro del casquete polar en los próximos cincuenta años, narrado en un día. Con la lluvia, ha ido adelgazando más y más la capa de hielo que lo cubría hasta que a eso de la media tarde, incluso las gaviotas que se habían estado paseando por ella alzaron el vuelo alarmadas.

Aunque la mayoría de nosotros nos sentimos bastante extraños en nuestra propia casa, para mí tampoco fue como volver al sitio al que pertenezco. Más bien, como si me hubiera quedado atrapada en medio. Probablemente será cierta la teoría de que el alma viaja a su propio ritmo, y que hay que esperarla con paciencia, porque ahora ya me siento como si no me hubiera ido, por lo menos en ese sentido. En otros aspectos, sí se nota que me ha sentado bien salir de la burbuja flekkeriana por algunas semanas. Una vez aquí, estoy mucho más segura de lo que quiero hacer, y de lo que no quiero hacer, de lo que creo que es correcto, cuál es una buena hora para irse a dormir, cuándo sentarme a estudiar biología en vez de ver una película y cuándo pasar un poco de todo y ver Desayuno con diamantes con Karolina. Me parece más fácil tomar decisiones y tengo claro que no puedo hacer todo lo que parece interesante, y ya no tengo miedo de que todos mis amigos se olviden de mí porque pase una tarde con la nariz enterrada en los libres, sino que luego aparecerán en la kantina con la misma expresión amodorrada que yo y probablemente tengamos una cena un poco más ruidosa de lo normal para liberar parte de la energía física y compensar la pérdida de energía intelectual. Os prometo que a veces hay tal desequilibrio entre una y otra que no querríais participar en nuestras cenas…

También me he dado cuenta de la seguridad que da estar en un entorno con gente que piensa parecido a uno mismo, o que por lo menos no cuestiona continuamente tus ideas o creencias. Las increíbles diferencias de opinión, creencias e ideologías nos hacen un poco susceptibles a comenzar a debatir enseguida, a que una conversación amigable se convierta rápidamente en una discusión acalorada y a que siempre necesites argumentos fuertes para respaldar tu opinión. Algo que a veces cansa mucho, pero que al fin y al cabo es una de las cosas para las que hemos venido aquí, y que, una vez que has aprendido a cambiar de opinión cuando realmente estás convencido, o a convencer cuando piensas que tienes la razón, te ayuda a encontrar las filosofías con las que estás más de acuerdo y liberarte de equipaje que has adquirido aquí y allá casi en contra de tu voluntad.

Otro de los factores que posiblemente nos ayudó a sentirnos rápidamente como en casa es que nos vimos sumergimos en seguida en un torbellino de actividades y trabajo. Después de una semana de bastante trabajo para el colegio y de “reengancharse” las asignaturas, vino un fin de semana extraordinariamente activo…

 

2 despedidas


Y nada más llegar, nos tuvimos que despedir de algo, o mejor dicho, de alguien. Una de mis Campus Responsibilities, es decir, los servicios con los que ayudo a que el campus funcione y en algunos casos tenga ciertos beneficios añadidos, es cuidar de los dos caballos que mantiene Haugland, el centro de rehabilitación, para una de las actividades en las que pueden participar sus pacientes. Por las mañanas siempre los puedes ver paseando delante del ventanal del aula de Historia, o te los encuentras por la tarde cuando vas de camino a… donde sea que vayas. Cuidar de los caballos es uno de los servicios más bonitos que tenemos, por lo menos en mi opinión. Tanto, que a la mayoría de los que lo hacemos no nos importa levantarnos pronto (luego nos cunde más el día), que después nos apeste la ropa (la motivación perfecta para hacer la colada) ni que tengamos que caminar diez minutos para llegar por la nieve o el hielo o acarrear paladas de caca de caballo durante otros diez. Ulf y Nikita son dos caballos preciosos, bastante grandes, que antes eran caballos de carreras. Nos ocupamos de que tengan los establos limpios, las herraduras en buen estado, comida suficiente, el pelaje cepillado, les damos un poco de conversación y de vez en cuando media manzana que hemos robado de la kantina.

Ulf

Nikita

El otro día, Angie, la profesora responsable de nuestro grupo, nos convocó para una breve reunión antes de la cena, para explicarnos por qué ese fin de semana había puesto a todos en los turnos, cuando normalmente siempre libran tres o cuatro, para que no nos tropecemos los unos con los otros. Pues resulta que el establo necesita una restauración integral y a Haugland no le compensa gastar dinero en los caballos, así que los va a retirar, o, como se diría en alemán, “abschaffen”, un verbo que me hace pensar en alguien sacudiéndose algo pegajoso con cara de asco encima de la papelera, y que en este caso es un eufemismo para llevarlos al matadero. Es una auténtica pena, porque son caballos fuertes y rápidos y tampoco son tan viejos. El problema es que no se pueden usar para el trabajo en el campo, por lo que no han encontrado a nadie que quiera quedárselos. También han rechazado nuestra propuesta de intentar recaudar fondos o ayudar de alguna forma, aunque supongo que desde un punto de vista objetivo, nos hubiera resultado muy difícil conseguir el dinero necesario o incluso una parte relevante.

Así que este fin de semana los hemos tratado especialmente bien. Como un último placer les traje un poco de azúcar de la kantina, los cepillamos dos veces y les preparamos una cama extra-acolchada y un comedero lleno hasta los bordes. Nos dimos cuenta de que ya les habían cortado la crin y la cola y nos llenó de indignación ver el destrozo que habían hecho al quitarles las herraduras. No paraban de rascar el suelo de dolor y les faltaba la mitad del borde de la pezuña. Horrible.

Pero bueno, aunque creo que no tuvieron una vida de caballo maravillosa, al menos recibían visitas de veinte estudiantes de diferentes países de los que cada uno les contaba sus penas en un idioma distinto, y que intentaron cuidarlos lo mejor posible.

3 visitantes

¡Este fin de semana he tenido visita! Sí, yo, Lea Sánchez Milde, he tenido visita en Flekke. Resulta que estos dos días estuvo en el colegio un experto del programa Youth in Action, que financia proyectos desarrollados y llevados a cabo por jóvenes, para dar unos talleres informativos sobre el programa y prácticos acerca de planear y presentar proyectos. Para participar en ellos, vinieron desde el United World College del Atlántico, en Gales, Yassin, de Marruecos, Stine, de Noruega, y Sergio, de… ¡España! Así que les estuvimos enseñando un poco el campus, la kantina, el auditorio, las clases, y la vida en el colegio durante un típico viernes por la tarde. Fue un placer tenerlos aquí, primero porque fue genial ver a uno de mis coaños perdidos por el mundo, y segundo porque adquirimos un conocimiento general de cómo es el Atlantic College comparado con el nuestro. La verdad es que tenemos mucha, mucha suerte, aunque a veces no nos lo parezca. Primero, por la libertad y segundo, por los medios de los que dispone Red Cross Nordic United World College, y que en general damos por supuestos.

Relativo a la libertad, no podíamos creer lo que oíamos cuando nos contaron que allí tienen toque de queda a las diez y media, hora a la que todos deben estar en sus respectivas casas y pasan los profesores comprobando que cada oveja esté en su corral. A partir de esa hora, los chicos no pueden estar en el pasillo de las chicas, ni en sus habitaciones, faltaría más, o salir de la casa. Si lo hacen, corren el riesgo de ser pillados por uno de los que hacen guardia fuera (sí, guardia), y que escribirán el nombre del criminal en sus tablillas de pizarra. Yo me sentiría encerrada, simplemente por saber que fuera hay gente vigilando que no salga, me volvería muy inquieta. En nuestro colegio, tenemos pasillos compartidos y no existe un toque de queda. Sólo hay un sitio en el que no puedes estar a partir de las doce de la noche, y ese es otra habitación, pero siempre tenemos las clases, el auditorio, la biblioteca, el salón de la casa o, si quieres, las montañas, para estar siempre que queramos. Y los profesores son extremadamente flexibles con lo de estar en otras habitaciones. Además, fuera del campus podemos hacer lo que queramos, mientras no regresemos completamente fuera de control. En Gales, puedes ser castigado por algo que haces fuera del campus. A pesar de todo, hay muchísimo más alcohol que aquí, donde es muy, muy discreto. Sin embargo lo que más me ha chocado, es que en el Atlantic College está mal visto lo que aquí respetamos todos en cualquier circunstancia y defendemos con uñas y dientes si es necesario, por la importancia que tiene: la privacidad. En Gales no tienen cortinas como nosotros, con las que convertimos nuestra cama en una cueva aislada del mundo cuando queremos, para estar solos o para compartirla sólo con la gente que realmente está invitada. Algo sin lo que, en mi opinión, no es posible una vida equilibrada o sana, ¡allí ni siquiera existe!

En cuanto a los medios, tenemos habitaciones más grandes , un baño por habitación y no tres por casa, Internet a una velocidad razonable en las habitaciones y excelente en el edificio de ciencias, y una oferta de actividades mucho más variada, a parte de un sistema que permite cambiar de opinión, probar distintas cosas, quedarse con lo que mejor encaja… En el Atlantic College, se quedan con las mismas actividades todo el año.

En general, la visita nos ha hecho abrir los ojos y mirar un poco fuera de nuestra burbuja. Parece que es cierto eso de que somos el Colegio más liberal y el único que no está pasando estrecheces económicas. Algo que no nos debe frenar al intentar mejorarlo, pero sí debería someter a una segunda reflexión muchas de las críticas y quejas que lanzamos a nuestro alrededor.

Cuidamos a nuestros visitantes para que no se cayeran con el hielo, encontraran las clases a las que tuvieran que ir y se llevaran una buena impresión del colegio. Nos encanta tener visita del exterior de vez en cuando, para que sople un poco de aire fresco entre las mesas abarrotadas de nuestra kantina. Ya sabéis, si por un fin de semana queréis ser objeto de atenciones y del interés de ojos y oídos de todo el mundo…

 

6 invasores

¡Las de los terceros años! Seis ex-alumnos que graduaron el año pasado vinieron a pasar unas pequeñas vacaciones en el campus, visitar a algunos amigos y, me imagino, ver cómo ha ido todo desde que se fueron. Los segundos años los han tolerado con desconfianza, no vaya a ser que se quedaran aquí y ellos volvieran a ser los pequeños, nosotros los hemos observado con curiosidad y a la vez nos hemos sentido observados como “la siguiente generación” y ellos han ido a lo suyo con los amigos que tienen entre los segundos años. Pero da la casualidad de que una de ellos era mi tercer año de Alemania, Joane, con la que estuve charlando un rato. Me hizo mucha ilusión conocerla en una de esas casualidades que ocurren en la red de los UWC, y por el poco tiempo que hablamos, me pareció una chica muy simpática. Me contó que por parte del padre es portuguesa (sí que viajan las alemanas, ¿no?) y que ha vivido la mayor parte de su vida en París y Berlin-Kreuzberg, uno de los barrios que en libros siempre veo retratado como la mezcla perfecta de culturas, mentes pensantes, ideologías, nacionalidades y revolucionarios, en una ciudad que ya de por sí me la imagino activa, energética y extremadamente interesante. Algo que quizá no sea más que una fantasía producida por las ganas enormes de visitarla, pero en la que me suelo recrear mirando al vacío y con una sonrisa dirigida a nadie en particular.

Joane está estudiando ahora en Glasgow, Escocia, y me habló de un proyecto que tenían para “okupar” y reutilizar una casa en un pueblo abandonado, por lo visto medio-invadido por la naturaleza. Algo que casi podría ser perfectamente una acción del KuKuProjekt, ¿no? En todo caso les deseo suerte en la lucha contra una burocracia y unas leyes que en este caso no parecen especialmente productivas.

1 fiesta

Como no podía ser, al final fui a la fiesta, perdón, a la “prom” en Dale, y paseé mis pantalones de Desigual por un bosque de piernas femeninas cubiertas sólo de medias de seda, si acaso, y mi jersey de colorines entre un mar de vestidos que se pueden describir como los de la cena de Navidad, sólo con un toque más… provocativo. Pero provocativo no exactamente en el mismo sentido que el aplicable a mi conjunto de pantalones y colorines, creo.

Lamentablemente, como ya había esperado, no trabamos amistad con los pocos noruegos que aparecieron. El único chico con el que entablé conversación fue un francés que vive en Dale desde hace sólo seis años, y que tenía una actitud mucho más abierta que los demás. Así que no sé si realmente cuenta.

Comimos, bebimos, bailamos y no fue excesivamente emocionante. Pero sí fue curioso lo fácil que es sentir la presión de la mayoría, de las masas, y de lo insegura que puede hacerte sentir si no estás segura al cien por cien se tu causa. Por suerte, estaba segura al noventa y nueve por cien, así que aguanté algunos ataques ligeros de incomodidad y disfruté de la comodidad y del respeto a mí misma recién ganado.

El tema no da para mucho más, la verdad… Salvo que queráis un ejemplo de mi magnífica capacidad de organización y control de una cadena de eventos. Justo antes de que saliera el último autobús hacia Dale, tenía mi primera sesión oficial como socorrista en la piscina de Haugland, que usamos a cambio de un alquiler que paga el colegio. Así que me tuve que preparar antes de la cena, para lo que, podéis creerme, no necesité tanto tiempo. Después me llevé mis cosas para la piscina asimismo como mi perfume de vainilla negra que me regalaron los Reyes Magos y cuyo aroma fue desafortunadamente extinguido por los vapores dulces y pesados de los demás. Así que me pasé una hora sentada en la piscina, con la camiseta de los UWC que recibí del comité nacional puesta para inspirar confianza y el maquillaje y los pendientes para la fiesta, mientras mi decisión de ir era sometida a una última, dura prueba al ver la piscina vacía salvo por mis dos sirenas Stine y Vita y yo sentada sin poder nadar.

Me pregunté seriamente si valía la pena invertir tanto tiempo y energía en un acto de protesta que al fin y al cabo, no despertaría reacción alguna en la inmensa mayoría de la gente, y, si acaso, más sorpresa o extraño que reflexión. El único que pareció estar de acuerdo conmigo era Sam, lo que por su parte, me sorprendió a mí. Sin embargo, él lo veía más desde el punto de vista del esfuerzo invertido en arreglarse, sin duda alguna mucho mayor en las chicas que en los chicos. Para mí, la cuestión iba un poco más allá, poniendo en duda el sentido de la etiqueta en general y del concepto de fiesta americana introducido en nuestra sociedad sin problema u oposición alguna.

Una cosa tengo clara: ahora que he manifestado mi opinión, en la próxima situación parecida me puedo quedar tranquila y disfrutar de unos largos en paz. Esta vez, y aunque no tuviera efecto alguno, mi espíritu un tanto guerrero o revolucionario, me empujó a hacerlo, aunque solamente fuera para defender mi opinión y quedarme a gusto. Creo que es la edad…

 

1 concierto

Anders Löfberg con su cello, que no es un cello como otro cualquiera.

Más NÓRDICo imposible, pero más internacional, difícil. El concierto que dio el trío sueco NORDIC en el auditorio este sábado fue uno de los mejores en los que he estado en los últimos tiempos. La actuación era parte del festival regional FolkJazzScena y el grupo, compuesto por una mandolina, un cello y una “nyckelharpa” o “llave-instrumento de cuerda” tocó canciones propias inspiradas en melodías suecas, brasileñas, andinas y de otras partes del mundo, en el reggae y en el vuelo y la búsqueda de objetos brillantes de una urraca o “skatan”. Con mucho carisma, fluidez, humor, creatividad y picardía, medio en sueco, medio en inglés, presentaron alrededor de ocho, diez temas en los que explotaban al máximo las posibilidades de sus instrumentos, intercalando de vez en cuando sus propias voces, y daban un buen ejemplo de las cosas nuevas que se pueden hacer con la música y los instrumentos tradicionales, para que no resulten aburridos, sino innovadores, no viejos, sino juguetones, y no se escuchen las mismas canciones en todos los conciertos de “nickelharpa” a los que se va.

Magnus Zetterlund y mandolina

El trío

Nyckelharpa y Erik Rydvall

Demostrando una gran sintonía entre ellos y una capacidad admirable de “manejar” al público, nos dejaron a todos un muy buen sabor de boca y una risa en los labios. Aunque, todo hay que decirlo, la gracia y el carisma hicieron un tercio del trabajo. De hecho, los dos mayores me recordaban a los hermanos Dalton y el más joven, a Lucky Luke. Una asociación sin mucha lógica, pero bastante divertida. Os dejo con un poco de música de Anders Löfberg (cello), Magnus Zetterlund (mandolina) y Erik Rydvall (nyckelharpa) y dos links:

La urraca


1 actividad

Una de las actividades en las que estoy involucrada como parte del programa CAS (creatividad, acción y servicio), obligatorio para obtener el diploma del Bachillerato Internacional, es Bergum Mottak. Bergum Mottak es un centro para refugiados, o, mejor dicho, para aquellas personas que han pedido el estatus de refugiados en Noruega. Vienen de Somalía, Sri Lanka, Rusia, Afganistán, Etiopía, Eritrea o de otros países, vienen mujeres, hombres, niños de todas las edades, con y sin estudios, hablando o sin hablar inglés. Llegan, y no saben si van a conseguir el permiso de residencia o no, ni cuánto tiempo van a estar esperando. Viven en una especie de residencias de pasillos altos, estrechos y vacíos, pintados de amarillo, cada uno en sus habitaciones, las familias en pequeños apartamentos, con cocina, baño y salón compartidos, sin posibilidad de trabajar o de hacer nada salvo algunos cursos de inglés o noruego en el mismo centro, siempre esperando e imaginándose el futuro de diez maneras distintas. Nosotros los visitamos dos veces al mes, un grupo cada segundo martes, el otro casa segundo jueves, e intentamos sacarlos de la monotonía, darles conversación y jugar con los niños.

Para mí supone un montón de energía, romper el ritmo de la vida en el campus, viajar dos horas en autobús y cambiar tan repentinamente de contexto, y hasta ahora estaba segura de que estábamos haciendo algo beneficioso, pero hoy después me he puesto a pensar después de escuchar los comentarios de mis compañeros explicando a un nuevo miembro del grupo los objetivos de la actividad. Me he quedado sorprendida por la especie de complacencia que hemos adquirido, de la idea de que “hacemos el bien” a nuestros protegidos, que la gente nos debería estar agradecida porque vayamos y hablemos con ellos, y que es normal que cuando no los entendamos bien sonriamos y asintamos con la cabeza, cuando, en mi opinión, tienen un nivel de inglés impresionante para las situaciones de las que han venido, y la mayoría está más que dispuesta a entablar conversación con nosotros, nos ofrece comida y té y no parece importarles que “invadamos” sus casas sin preguntar, que en cierto modo, es lo que hacemos. Creo que tenemos que replantearnos para qué estamos realmente allí, y darnos cuenta de que somos nosotros los que obtenemos el mayor beneficio, los que deberíamos estar agradecidos y considerar a los habitantes del Bergum Mottak con más respeto.

Lo estuve comentando con Fannie, porque nos imaginábamos que ellos quizá nos estarían viendo como visitantes de un zoo, que vienen a observar especies exóticas que no tienen en casa, y que probablemente no siempre que aparecemos por allí e imponemos nuestra presencia tienen ganas de recibir visitas. ¿Es mejor quedarnos nosotros en una habitación y esperar a que ellos vengan a nosotros? ¿Vendría alguno?



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