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una clase de español

15 feb

Nuestra profesora María Teresa y Ricardo (Argentina), Ervin (Colombia), Rodrigo (Costa Rica), Marilyn (Ecuador), Joaquín (Uruguay), Katu (Honduras), Álvaro (Paraguay), Daniela (El Salvador), una servidora (que de latina tiene muy poco, pero va, cuela), y Mariano (Argentina), el profesor de Español B.

Y el que está tirado en el suelo… pues quién va a ser… el de siempre: Samuel (Venezuela).

intermedio V: la nieve contraataca

23 oct

Lo primero que tengo que hacer es pedir disculpas: antes de ayer, que fue el día donde más nieve había, casi no saqué la cámara de la habitación, así que las fotos más bonitas nunca las he hecho. De todas formas, creo que habrá días de nieve todavía. Antes de ayer por la noche todavía nevaba trapos, pero ayer ha hecho sol y luego ha empezado a llover, con lo que la orgullosa capa de nieve de veinte centímetros ha menguado y se ha vuelto bastante desagradable. Por lo menos todavía sirve para bolas de nieve. Eso sí, yo he descubierto que sólo valgo para batallas pacíficas y guerras amigables, en las que no se desarrollan sentimientos de odia hacia el enemigo. Me sorprendió enormemente encontratme el jueves en una lucha encarnizada en la que bolas de nieve hacían temblar los cristales y se podían oir cuando pasaban zumbando cerca de tu cabeza, gafas se rompían, gorros se perdían, tobillos se torcían y predominaba la cobardía y los ataques a traición: la primera batalla de bolas de nieve del invierno, y la última para mí. Cuando volví a casa y me sacudí la nieve introducida debajo de mi chaqueta y dentro las orejas, iba pensando en la discusión que, si no recuerdo mal, habíamos tenido ese mismo día en clase de Historia acerca de las leyes en la guerra, hasta qué punto es hipócrita legislar la guerra, en qué ocasiones estas leyes no tienen sentido y cómo se puede garantizar que se cumplan. En este caso, creo que también hay que poner reglas a guerras de bolas de nieve oficiales, para que se parezcan más a torneo de caballeros medievales, todos montados a caballo e intercambiando elegantes estocadas por el pañuelo de sus damas, que una batalla de la primera guerra mundial, en la que se construían una trinchera a cada lado y cada vez que asomabas la cabeza, te intentaban coser a tiros con una metralleta. En fin, menos mal que aquí sólo usamos nieve: los “desperfectos” se arreglan con una ducha caliente, un poco de chocolate y una capita de crema hidratante en la cara. Ha sido una experiencia incluso interesante por la sensación tan fuerte de surrealismo que tuve, aunque he decidido conscientemente olvidarla para siempre. Si quiero seguir sentándome al lado de mis amigos en clase de Historia, es mejor no acordarme a cada momento de que algunos de ellos tienen una sorprendente y fuerte vena Yeti que normalmente permanece oculta.

Así que vamos a pasar a otra cosa… Hoy hemos tenido Latino Brunch. ¡Ojo!, repito: Latino Brunch, no una comida latina, o una reunión latina o algo parecido, no, un LATINO BRUNCH, que por supuesto es único e imitable. Claudia y yo hemos demostrado nuestros talentos con la tortilla española y montaditos de jamón serrano con tomate. La verdad, un lujo y un placer. Además, me lo he pasado mucho mejor esta vez que las anteriores. Quizá ha sido porque a conozco mejor a todos, o por la felicidad que me produjo el que mi tortilla llegara sana y salva todo el camino helado desde la casa de Claudia, o que después de pasar aquí dos meses, me he dado cuenta de que no tienes que ser como los demás para encajar. Algo que entre los latinos en más difícil de ver, porque todos saben bailar salsa, pero que sigue siendo cierto. De todas formas, comparto “cruz” con Karl, de Brasil, que es latino por simpatía y que tiene, como yo, un carácter bastante distinto, y con Gareth, que es latino por, ejem, ejem, familia/noviazgo y no podría sentirse más incómodo. Para él es como encontrarse con diez hermanos mayores de su chica. Si yo estuviera en la situación de la chica en cuestión, me cabrearía un poco.

Los latinos+co.

Primeros años: 1. Ricardo (Argentina), 2. Gareth (Gales), 3. Samuel (Venezuela), 6. Katherine (Honduras), 7. Joaquín (Uruguay), 9. Álvaro (Paraguay), 12. Marilyn (Ecuador), 14. Una servidora (fifty-fifty), 15. Ervin (Colombia), 19. Karl (Brasil), 20. Daniela (El Salvador) y no podemos olvidar a Rodrigo (Costa Rica), que ya habéis visto por aquí, probablemente haciendo el tonto.

Segundos años: 4. Rafael (Venezuela), 5. Mariana (Uruguay), 8. Anyuri (Panamá), 10. Irene (España), 11. Xavier (Guatemala), 13. Vanessa (Méjico), 16. Renata (Chile), 17. Jennyfer (Nicaragua), 18. Claudia (Bolivia), 21. Aurora (Perú).

 

workin’ again (pero sin complainin’, ¿eh?)

18 sep

Aquí estoy otra vez. Después de una semana de trabajo intenso y con un fin de semana lleno de más trabajo que se avecina, no estoy en las mejores condiciones psíquico-físicas, pero ¿quién lo está?

Tengo un montón de cosas que hacer.  Dos páginas de mi cuaderno son una lista de encuentros, actividades, excursiones, deberes, regalos, trabajos, etc. que hacer, pero es viernes y ya tengo mono del blog, así que me tomaré un poco de tiempo a la fuerza, que tampoco pasa nada.

No sé si empezar a contaros todo lo que he hecho desde el fin de semana pasado (qué lejos queda), son tantas que no caben en el blog. Pero por lo menos subiré algunas fotos, no vayáis a pensar que sólo tengo imágenes de mí haciendo el tonto delante del ordenador… Por cierto: tengo también dos páginas del cuaderno con cosas que quiero escribir aquí. Así que nos faltará de todo, menos de material. Me estoy dando cuenta de que estoy aprendiendo a teclear sin mirar el teclado. Qué miedo. Pero bueno, me estoy perdiendo. Vayamos al grano.

Antes de leer los relatos, por favor imaginároslo todo pasado por agua. Efectivamente: el Sol ya no se refleja en el fiordo de Flekke, ya no podemos andar en manga corta ni disfrutar de la tarde haciendo deberes en el embarcadero mientras la espalda se nos calienta paulatinamente. Ahora todo es un envolverse en enormes anoraks de todos los colores, tratando de cubrir múltiples mochilas, libros y cuadernos hasta asemejarnos a tiendas de campaña con patas, es ignorar las gotitas resblándose por la punta de la nariz, es ponerse y quitarse las botas de agua en cada vez menos tiempo… No lo voy a mencionar más, porque cansa añadir siempre “… y estaba lloviendo”, aunque igual debería decirlo, sólo para meteros más en la humedad de la situación… El caso es que a mí me gusta (todavía). Dicen los noruegos que continuará así por un par de meses, casi non-stop hasta las primeras nieves en diciembre. Dicen los optimistas: “que noooo”, pero creo que me voy a fiar de los nativos. En fin: mucha lluvia de momento.

1. Sesión intensa de estudio + preparación de nuestra actuación

Aquí las clases siempre están abiertas y dissponibles para estudiar. En la biblioteca no cabemos todos ni de lejos y en las casas no hay manera de concetnrarse. Así que para hacer nuestros deberes y darle forma a nuestra “performancia” invadimos el Swedish Classroom, que tiene el lujo añadido de tres sofás y una mesilla. Pasamos casi todo el día allí, y la verdad es que fue divertido. Empezó con un libro y un cuaderno y se fueron añadiendo libros de la biblioteca, bolsitas de té, un hervidor de agua, tazas chinas, ordenadores, galletas de chocolate, mantas, gente…

2. Ronja-Räubertochter-Feeling

El sábado por la noche volvíamos del Swedish Classroom, cansadas, cargadas de libros, lloviendo, cuando nos acordamos de que a la mañana siguiente nos habíamos apuntado a una excursión, y que teníamos un moontón de cosas que hacer y que requería levantarse a las ocho… Y por otro lado estaba esa sensación de novato en UWC, de no querer perderse nada… Menos mal que nos cruzamos con Angelika, mi segundo año de Alemania y simplemente le preguntamos. Ella nos dijo que lo hizo el año pasado, y que se sintió como Ronja Räubertochter explorando los bosques. Sólo con eso me convenció, porque Ronja Räubertocher ha sido de pequeña, y todavía lo es ahora, si lo pienso, uno de mis libros favoritos. Es de Astrid Lindgren y el título en español es Ronja, la hija del bandolero. El personaje principal es Ronja, una niña cuyos padres son bandidos y viven en un castillo en el bosque. Un día conoce al Birk, el hijo del jefe del grupo de bandidos enemigo, y los dos se hacen amigos. Es una historia tan bonita que no dudé en ponerme el despertador y convertirme en una hija de bandoleros, cosa que valió la pena…

Para los que Puentetoma es húmedo.  Aquí todo está lleno de barro, charcos, arroyos, cascadas que vienen desde los montes hasta el fiordo, casi en caída libre…

Y en medio de la pampa noruega nos encontramos…

3. 15 de septiembre, Día de la Independencia de Centroamérica

Rodrigo, de Costa Rica, en clase de español

Es impresionante la “nacionalización” que se produce aquí de las personas en algunas situaciones. En parte es natural, porque cuando te encuentras representando tú sólo a tu país, al mismo tiempo que doscientas personas hacen lo mismo con el suyo, es lógico que lo quieras hacer lo mejor posible. He oído de un segundo año que muchas personas encuentran su patriotismo y orgullo nacional aquí, y me lo creo. También se hace medio en broma, así que no me molesta realmente. Lo único es que justamente yo tengo dos nacionalidades a las que se puede hacer alusión en muchos contextos…

De izquierda a derecha: Anyuri, de Panamá; Katherine, de Honduras; Jennyfer, de Nicaragua; y Rodrigo.

Total, que el 15 Centroamérica celebraba su independencia: Rodrigo, Daniela, Vanesa, Anyuri, Javier, Jennyfer y Katherine aparecieron vestidos con sus trajes nacionales, de buen humor y con un montón de comentarios para mí, empezando en el desayuno. Se habló incluso de tirarme al fiordo en una especie de ritual de recreación histórica. Durante el almuerzo, yo estaba sentada en la mesa con Mitch, Eivind y algunos otros y cuando éstos se dieron cuenta de la situación también me empezaron a tomar el pelo.  Yo, que estaba bastante adormilada, dije que hoy había levantado con el pie alemán y que ese día no me sentía española en absoluto. No me di cuenta de mi error hasta que Mitch rompió a reír y entre carcajada y carcajada me soltó: “Claro, como los alemanes nunca habéis hecho daño a nadie…”. Menos mal que me lo tomo a broma.

La cabeza de Anyuri era una obra de arte, y crearla costó mucho tiempo: extender todo lo necesario encima de la mesa, ordenarlo, levantarse una hora antes para peinarse y poner cada flor y cada pájaro en su sitio… Fue precioso verlo, tanto el proceso como el resultado.

Tengo que decir que los recién independizados lo compensaron invitándome a un poco de carne, arroz y nachos con salsa y guacamole de su cena de celebración, así que, sinceramente, me valió la pena…

Mañana, segundo día del curso de canoa que hemos empezado hoy. Mientras que hoy aprendimos a rescatarnos mutuamente y pasamos la mitad de la tarde en el agua, mañana nos iremos de excursión. La verdad es que a pesar de la lluvia (estaba lloviendo) nos lo hemos pasado bastante bien. Y luego me han tirado al fiordo. Pero yo me agarré a mi captor cual garrapata y me lo llevé conmigo a las profundidades del Atlántico. ¡Já!

Además tenemos el show de los primeros años. Deseadme suerte, que yo ya estoy nerviosa…

als hätten wir nichts besseres zu tun…

10 sep

Eso, como si no tuviéramos nada mejor que hacer una tarde entre semana que pasar una hora sentadas en el sofá, haciendo punto. Pues quizá no teníamos nada mejor, porque a mí me ha gustado muchísimo. Ha sido relajante (por el movimiento uniforme y el contínuo “contar hasta diez”), productivo (he hecho como unas quince líneas de lo que será una bufanda ancha y multicolor, pues no creo que haya lana suficiente para acabarla en gris y turquesa) y sociable. Lamentablemente no hemos contado con la presencia (que hubiera sido admirable) de un chico, pero a cambio hemos tenido una agradable charla, medio en alemán, medio en inglés, y me he sentido muy unida a mi abuela, que me enseñó a hacer punto, y muy a gusto, casi como en casa. Sólo nos faltaba el té, la manta y la chimenea, pero quizá eso se vaya sumando en invierno. Yo ya he decidido que me llevaré mis ovillos de lana y mis agujas a las reuniones del Cuerpo de Estudiantes (sí, sí, el Student Body) y a World Today (el foro de debate de los viernes), para evitar tensiones innecesarias. Y si tuviera sentido llevármelo al cine, pues también lo haría, porque para las películas que ponen…

Meta, mi coaño alemana.

Ulrika, la maestra, con Meta.

Angie, una profesora de inglés, y Ashley, una voluntaria. Contamos además con la presencia de Maria, una voluntaria alemana, y Tory, mi segundo-año de Estados Unidos.

Mi obra.

Por la noche fui al Hoegh, donde tuvo lugar la celebración del Año Nuevo judío. Un grupo de estudiantes, que vienen de familias judías, organizaron una cena típica e invitaron a unas veinte personas para acercarnos a las tradiciones relacionadas con la fiesta. Primero disfrutamos de un auténtico banquete, empezando por unas pocas lágrimas de granada, para que hagamos tantas acciones buenas como semillas tiene la fruta, y manzanas untadas en miel, para que nuestro año sea igual de dulce y bueno. Continuamos con pescado, del que en realidad se come la cabeza, pastel de miel y pan hecho por ellos mismos. Todo estaba sencillamenre delicioso. Sólo nos faltó el vino, pero no está el patio como para hacer muchas bromas con eso. Una vez terminamos de comer, nos sentamos en un círculo y ofrecimos chocolate a aquellas personas a las que queríamos bendecir. Fue muy bonito: una persona cogía el plato y se sentaba delante de aquél al que estaba destinado el deseo, le contaba algo, le daba las gracias por un favor, le deseaba lo que quería desearle y le pasaba el plato para que a su vez escogiera una persona. Podríamos haber seguido bendiciéndonos los unos a los otros durante un buen rato, pero se nos acabó el chocolate.

Desde aquí un trozo de chocolate virtual, y feliz año 5771. ¡Shaná tová!

P.S.: Por cierto, estoy en clase de español. María Teresa se ha ido al dentista. Todos los latinos armando escándalo, discutiendo a ver quién pone la música y haciendo esas cosas que hacen los alumnos cuando no está la profesora. Estudiar responsablemente, claro. Eso es igual en todos los colegios, da igual si son del Mundo Unido o no. Y yo que había venido a pasarlo bien, escuchar salsa y demás… Mejor no digo nada, que esté donde esté, en este sitio siempre soy minoría.

Evolución de Lea a lo largo de la parte seria de la clase (informal). Serie tomada a traición por Rodrigo, mientras argumento con pasión sobre los temas comunes de La gallina degollada, A la deriva y Almohadón de plumas, de Quiroga. Si es que soy una alumna ejemplo: levanto la mano, intervengo, escucho y tomo notas.

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