Aquí estoy otra vez. Después de una semana de trabajo intenso y con un fin de semana lleno de más trabajo que se avecina, no estoy en las mejores condiciones psíquico-físicas, pero ¿quién lo está?
Tengo un montón de cosas que hacer. Dos páginas de mi cuaderno son una lista de encuentros, actividades, excursiones, deberes, regalos, trabajos, etc. que hacer, pero es viernes y ya tengo mono del blog, así que me tomaré un poco de tiempo a la fuerza, que tampoco pasa nada.
No sé si empezar a contaros todo lo que he hecho desde el fin de semana pasado (qué lejos queda), son tantas que no caben en el blog. Pero por lo menos subiré algunas fotos, no vayáis a pensar que sólo tengo imágenes de mí haciendo el tonto delante del ordenador… Por cierto: tengo también dos páginas del cuaderno con cosas que quiero escribir aquí. Así que nos faltará de todo, menos de material. Me estoy dando cuenta de que estoy aprendiendo a teclear sin mirar el teclado. Qué miedo. Pero bueno, me estoy perdiendo. Vayamos al grano.

Antes de leer los relatos, por favor imaginároslo todo pasado por agua. Efectivamente: el Sol ya no se refleja en el fiordo de Flekke, ya no podemos andar en manga corta ni disfrutar de la tarde haciendo deberes en el embarcadero mientras la espalda se nos calienta paulatinamente. Ahora todo es un envolverse en enormes anoraks de todos los colores, tratando de cubrir múltiples mochilas, libros y cuadernos hasta asemejarnos a tiendas de campaña con patas, es ignorar las gotitas resblándose por la punta de la nariz, es ponerse y quitarse las botas de agua en cada vez menos tiempo… No lo voy a mencionar más, porque cansa añadir siempre “… y estaba lloviendo”, aunque igual debería decirlo, sólo para meteros más en la humedad de la situación… El caso es que a mí me gusta (todavía). Dicen los noruegos que continuará así por un par de meses, casi non-stop hasta las primeras nieves en diciembre. Dicen los optimistas: “que noooo”, pero creo que me voy a fiar de los nativos. En fin: mucha lluvia de momento.
1. Sesión intensa de estudio + preparación de nuestra actuación

Aquí las clases siempre están abiertas y dissponibles para estudiar. En la biblioteca no cabemos todos ni de lejos y en las casas no hay manera de concetnrarse. Así que para hacer nuestros deberes y darle forma a nuestra “performancia” invadimos el Swedish Classroom, que tiene el lujo añadido de tres sofás y una mesilla. Pasamos casi todo el día allí, y la verdad es que fue divertido. Empezó con un libro y un cuaderno y se fueron añadiendo libros de la biblioteca, bolsitas de té, un hervidor de agua, tazas chinas, ordenadores, galletas de chocolate, mantas, gente…
2. Ronja-Räubertochter-Feeling

El sábado por la noche volvíamos del Swedish Classroom, cansadas, cargadas de libros, lloviendo, cuando nos acordamos de que a la mañana siguiente nos habíamos apuntado a una excursión, y que teníamos un moontón de cosas que hacer y que requería levantarse a las ocho… Y por otro lado estaba esa sensación de novato en UWC, de no querer perderse nada… Menos mal que nos cruzamos con Angelika, mi segundo año de Alemania y simplemente le preguntamos. Ella nos dijo que lo hizo el año pasado, y que se sintió como Ronja Räubertochter explorando los bosques. Sólo con eso me convenció, porque Ronja Räubertocher ha sido de pequeña, y todavía lo es ahora, si lo pienso, uno de mis libros favoritos. Es de Astrid Lindgren y el título en español es Ronja, la hija del bandolero. El personaje principal es Ronja, una niña cuyos padres son bandidos y viven en un castillo en el bosque. Un día conoce al Birk, el hijo del jefe del grupo de bandidos enemigo, y los dos se hacen amigos. Es una historia tan bonita que no dudé en ponerme el despertador y convertirme en una hija de bandoleros, cosa que valió la pena…
Para los que Puentetoma es húmedo. Aquí todo está lleno de barro, charcos, arroyos, cascadas que vienen desde los montes hasta el fiordo, casi en caída libre…
Y en medio de la pampa noruega nos encontramos…

3. 15 de septiembre, Día de la Independencia de Centroamérica
Rodrigo, de Costa Rica, en clase de español
Es impresionante la “nacionalización” que se produce aquí de las personas en algunas situaciones. En parte es natural, porque cuando te encuentras representando tú sólo a tu país, al mismo tiempo que doscientas personas hacen lo mismo con el suyo, es lógico que lo quieras hacer lo mejor posible. He oído de un segundo año que muchas personas encuentran su patriotismo y orgullo nacional aquí, y me lo creo. También se hace medio en broma, así que no me molesta realmente. Lo único es que justamente yo tengo dos nacionalidades a las que se puede hacer alusión en muchos contextos…
De izquierda a derecha: Anyuri, de Panamá; Katherine, de Honduras; Jennyfer, de Nicaragua; y Rodrigo.
Total, que el 15 Centroamérica celebraba su independencia: Rodrigo, Daniela, Vanesa, Anyuri, Javier, Jennyfer y Katherine aparecieron vestidos con sus trajes nacionales, de buen humor y con un montón de comentarios para mí, empezando en el desayuno. Se habló incluso de tirarme al fiordo en una especie de ritual de recreación histórica. Durante el almuerzo, yo estaba sentada en la mesa con Mitch, Eivind y algunos otros y cuando éstos se dieron cuenta de la situación también me empezaron a tomar el pelo. Yo, que estaba bastante adormilada, dije que hoy había levantado con el pie alemán y que ese día no me sentía española en absoluto. No me di cuenta de mi error hasta que Mitch rompió a reír y entre carcajada y carcajada me soltó: “Claro, como los alemanes nunca habéis hecho daño a nadie…”. Menos mal que me lo tomo a broma.

La cabeza de Anyuri era una obra de arte, y crearla costó mucho tiempo: extender todo lo necesario encima de la mesa, ordenarlo, levantarse una hora antes para peinarse y poner cada flor y cada pájaro en su sitio… Fue precioso verlo, tanto el proceso como el resultado.
Tengo que decir que los recién independizados lo compensaron invitándome a un poco de carne, arroz y nachos con salsa y guacamole de su cena de celebración, así que, sinceramente, me valió la pena…

Mañana, segundo día del curso de canoa que hemos empezado hoy. Mientras que hoy aprendimos a rescatarnos mutuamente y pasamos la mitad de la tarde en el agua, mañana nos iremos de excursión. La verdad es que a pesar de la lluvia (estaba lloviendo) nos lo hemos pasado bastante bien. Y luego me han tirado al fiordo. Pero yo me agarré a mi captor cual garrapata y me lo llevé conmigo a las profundidades del Atlántico. ¡Já!
Además tenemos el show de los primeros años. Deseadme suerte, que yo ya estoy nerviosa…
Hablan otros vikingos...