Es difícil hacer una foto del paisaje del fiordo que refleje esa inmensidad que te deja embobada cuando vas por la mañana a la Kantina. Al final todas parecen postales y no transmiten nada. ¡Esta sólo se merece estar aquí por el SOL!
Madre mía, espero que esté haciendo todo bien y no me haya confundido al mirar en el horario. Estoy sentada en el “Dayroom”, el “salón” de nuestra Denmark House querida, que está completamente abandonada, mientras todo el mundo está en clase. Pero mi horario dice claramente que ahora tengo un bloque libre, ¡así que tampoco me iba a quedar allí! Menos mal que a mi lado está sentada Daniela, mi “coaño” de El Salvador, que está mucho más segura de sí misma y me ha rescatado de quedarme mirando el edificio donde están las aulas con cara de mala conciencia durante todo el bloque. A ver si en cambio puedo hacer algo de provecho. Si hoy es nuestro primer día de clases, ayeer fue nuestro último día de vacaciones, y en realidad, mi intención era escribir un bonito post de “despedida”. Al final no tuve tiempo, entre visitar a algunos amigos, una hoguera cerca de la casa de Kiwi para reunir a la “peña” del Summer Course (como toda peña, estoy un poco en contra, pero a la vez sienta muy bien, como una terapia de grupo), una reunión en mi cama y la última de nuestras cinco tazas de té diarias. La bebida social del instituto. Así que si no os importa, simplemente podemos fingir que hoy es ayer (qué más quisiera). Por cierto, la primera clase bien. He tenido Maths Higher Level y a pesar de los malos augurios, no he muerto (pero no puedo decir que no me haya asustado un poco cuando hemos empezado a factorizar ecuaciones de cuarto grado). El profesor es Kip, quien es también mi Advisor o “tutor”. Es un canadiense alto y espigado, que con su pelo y barba gris aparenta más o menos 55 años y de maneras tranquilas, cosa que para entender las explicaciones se agradece. Pero como ya he dicho, volvamos lo antes posible a las vacaciones…
Estos días hemos estado muy, muy activos, intentando aprovechar al máximo nuestros últimos días libres y disfrutando de un buen tiempo inusual. Por cierto, dice Andrea que según las fotos de mi blog siempre parece hacer buen tiempo allí. Aclaración: intento poner fotos del buen tiempo, hace más bonito. Normalmente llueve. Pero vayamos al grano…
Karolina y yo entrando en la meta. Las impresiones engañan: no somos las primeras. La foto la ha cogido Ulrika, de Aland (circulito encima de la primera “a”).
Aquí paramos después de veinte minutos dándole a los pedales.
Después de bailar tres horas el viernes por la noche y amanecer con los gemelos doloridos, a Karolina y a mí no se nos ocurrió otra cosa que participar en la carrera tradicional: seis kilómetros, Flekke, trayecto de ida y vuelta. Casi morimos en el intento, Noruega es todo cuesta arriba o cuesta abajo, pero lo conseguimos llegamos entre las diez primeras chicas, en el orgulloso puesto 33. Después saltamos al fiordo. Con esto quiero decir que el domingo nuestros gemelos estaban un poco peor, así que esta vez cogimos las “Flekke-bikes” (las bicis que están disponibles para uso del alumnado y exploración de la zona, muy útiles) y nos fuimos a dar una vuelta por la campiña nórdica. De entre tantos sitios precioss que hay, acabamos parando cerca de un puente cutre, con una vista no muy especial. Pero fue agradable charlar sobre cómo nos están yendo las cosas. De verdad, después de sólo mes y medio aquí, ya necesitamos todos un “Seelenklempner”, como se llama en alemán de guasa a los psicólogos: “fontaneros del alma”. Si es que más poético, imposible. Pero dejemos nuestros pequeños problemas para otro post. Desde luego, son absolutamente fascinantes. Por cierto, me encanta lo que ha dicho Karolina de mi estilo de baile: “Mientras que la pista de baile estaba llena de gente que sólo agitaba el trasero para ser sexy y fingía estar divirtiéndose, se podía ver que tú realmente lo estabas disfrutando”. Un cumplido un poco confuso…
Uy que caloooooor, uy que calor. Me estoy asando. Vamos, que hoy me basta con mi jerseycillo de manga corta, que por algo estamos en agosto… Esta foto de mí pasando calor la ha hecho Karolina.
Karolina “socialising” con una vaca. ¿He comentado alguna vez que me gustan las vacas? Me inspiran mucho respeto.
Y lo dicho: que calorrr tengo en los pies… Vamos, si el vastido fuera diez centímetros más largo, por supuesto que NO lo usaría para taparlos. ¿Por qué iba a hacerlo, con el calor que tengo?















Hablan otros vikingos...