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la mala conciencia

31 ago

Es difícil hacer una foto del paisaje del fiordo que refleje esa inmensidad que te deja embobada cuando vas por la mañana a la Kantina. Al final todas parecen postales y no transmiten nada. ¡Esta sólo se merece estar aquí por el SOL!

Madre mía, espero que esté haciendo todo bien y no me haya confundido al mirar en el horario. Estoy sentada en el “Dayroom”, el “salón” de nuestra Denmark House querida, que está completamente abandonada, mientras todo el mundo está en clase. Pero mi horario dice claramente que ahora tengo un bloque libre, ¡así que tampoco me iba a quedar allí! Menos mal que a mi lado está sentada Daniela, mi “coaño” de El Salvador, que está mucho más segura de sí misma y me ha rescatado de quedarme mirando el edificio donde están las aulas con cara de mala conciencia durante todo el bloque. A ver si en cambio puedo hacer algo de provecho. Si hoy es nuestro primer día de clases, ayeer fue nuestro último día de vacaciones, y en realidad, mi intención era escribir un bonito post de “despedida”. Al final no tuve tiempo, entre visitar a algunos amigos, una hoguera cerca de la casa de Kiwi para reunir a la “peña” del Summer Course (como toda peña, estoy un poco en contra, pero a la vez sienta muy bien, como una terapia de grupo), una reunión en mi cama y la última de nuestras cinco tazas de té diarias. La bebida social del instituto. Así que si no os importa, simplemente podemos fingir que hoy es ayer (qué más quisiera). Por cierto, la primera clase bien. He tenido Maths Higher Level y a pesar de los malos augurios, no he muerto (pero no puedo decir que no me haya asustado un poco cuando hemos empezado a factorizar ecuaciones de cuarto grado). El profesor es Kip, quien es también mi Advisor o “tutor”. Es un canadiense alto y espigado, que con su pelo y barba gris aparenta más o menos 55 años y de maneras tranquilas, cosa que para entender las explicaciones se agradece. Pero como ya he dicho, volvamos lo antes posible a las vacaciones…

Una ventana de Denmark House.

Estos días hemos estado muy, muy activos, intentando aprovechar al máximo nuestros últimos días libres y disfrutando de un buen tiempo inusual. Por cierto, dice Andrea que según las fotos de mi blog siempre parece hacer buen tiempo allí. Aclaración: intento poner fotos del buen tiempo, hace más bonito. Normalmente llueve. Pero vayamos al grano…

Karolina y yo entrando en la meta. Las impresiones engañan: no somos las primeras. La foto la ha cogido Ulrika, de Aland (circulito encima de la primera “a”).

Aquí paramos después de veinte minutos dándole a los pedales.

Después de bailar tres horas el viernes por la noche y amanecer con los gemelos doloridos, a Karolina y a mí no se nos ocurrió otra cosa que participar en la carrera tradicional: seis kilómetros, Flekke, trayecto de ida y vuelta. Casi morimos en el intento, Noruega es todo cuesta arriba o cuesta abajo, pero lo conseguimos  llegamos entre las diez primeras chicas, en el orgulloso puesto 33. Después saltamos al fiordo. Con esto quiero decir que el domingo nuestros gemelos estaban un poco peor, así que esta vez cogimos las “Flekke-bikes” (las bicis que están disponibles para uso del alumnado y exploración de la zona, muy útiles) y nos fuimos a dar una vuelta por la campiña nórdica. De entre tantos sitios precioss que hay, acabamos parando cerca de  un puente cutre, con una vista no muy especial. Pero fue agradable charlar sobre cómo nos están yendo las cosas. De verdad, después de sólo mes y medio aquí, ya necesitamos todos un “Seelenklempner”, como se llama en alemán de guasa a los psicólogos: “fontaneros del alma”. Si es que más poético, imposible. Pero dejemos nuestros pequeños problemas para otro post. Desde luego, son absolutamente fascinantes. Por cierto, me encanta lo que ha dicho Karolina de mi estilo de baile: “Mientras que la pista de baile estaba llena de gente que sólo agitaba el trasero para ser sexy y fingía estar divirtiéndose, se podía ver que tú realmente lo estabas disfrutando”. Un cumplido un poco confuso…

Uy que caloooooor, uy que calor. Me estoy asando. Vamos, que hoy me basta con mi jerseycillo de manga corta, que por algo estamos en agosto… Esta foto de mí pasando calor la ha hecho Karolina.

Karolina “socialising” con una vaca. ¿He comentado alguna vez que me gustan las vacas? Me inspiran mucho respeto.

Y lo dicho: que calorrr tengo en los pies… Vamos, si el vastido fuera diez centímetros más largo, por supuesto que NO lo usaría para taparlos. ¿Por qué iba a hacerlo, con el calor que tengo?

let’s jump into the fiord!

28 ago

Es lo que pone atrás en la camiseta que mis coaños del curso de verano me regalaron en mi cumpleaños. Y es que Karolina y yo somos las “saltadoras” por excelecia, al menos lo éramos antes de que empezara la semana de introducción. Hoy ha sido la primera vez que salto al fiordo desde entonces, y lo he hecho en compañía de algunos nórdicos, pero también de mis coaños de Uruguay y Paraguay (creo), y por supuesto de Sam, que como siempre emergió del agua jurando a una velocidad de veinte palabras por segundo. Así que para recordar los días de verano  y las vacaciones que disfrutamos en Flekke, os dejo un video que hicimos hace algunas semanas. Intervienen principalmente Karolina, de Polonia, Sam, de Venezuela, y una servidora. Sujeta la cámara Volha, de Bielorrusia, que fue una de las voluntarias. Disfrutad… Yo hoy estoy disfrutando de un sábado casi-libre. Esta noche tenemos una fiesta temática en el “Hoeg”, que es como el centro cultural del colegio. En realidad, ahora mismo Karolina y yo estamos allí, en busca de un poco de “soledad compartida” y una conexión más rápida. Sin ella tardo horas en subir algo al blog. Sin más comentarios…

No os perdáis…

1. … la oratoria de Sam.

2. … los juramentos del mismo y su carrera desesperada hacia la escalera.

3. … su galantería cuando, a pesar de todo, me deja pasar primero.

4. … nuestra crueldad al tirarlo otra vez al agua. Pero no os dejéis engañar por eso: había precedentes.

5. … Rafik tirándome al agua con tal maestría que parece que soy yo, que en un ataque de locura salto otra vez.

6. … el frío!

cleaning day y recompensa

29 jul

The power women. De izquierda a derecha, yo y mis compañeras de habitación Kanchan, de Nepal (que para venir cogió un avión especial que la llevó entre las montañas del Himalaya, deberíais ver sus fotos), Karolina, de Polonia, Rinchen, del Tíbet, y Marhia, de Timor Oriental.

Hoy tocaba limpiar las habitaciones y la casa, una prueba que hemos superado con un resultado bastante aceptable. Lo más bonito fue que tuvimos que ir a la habitación de los chicos (anter estábamos solas en el piso de arriba, ahora tenemos a Rafik de Egipto, Nguyen de Vietnam y Samuel de Venezuela de vecinos) para que nos explicaran cómo demonios se usaba la mopa. Primero lo hemos atribuido a una cuestión de ingeniería, pero la verdad es que saben más de limpieza de casas que nosotras, y eso, no sé, ¡es genial! Así tenemos a quién preguntar antes de que ruinemos los muebles limpiándolos con lavavajillas, o algo así. Por cierto, mi primera tanda de ropa sucia ha sobrevivido a la lavadora.

El premio por nuestro duro trabajo fue una merienda consistente en gofres con cardamomo y varios ingredientes naturales como fresas silvestres recolectadas por una servidora, una enorme cantidad de arándanos, limón y nata casera.

kalte dusche

28 jul

Cuando ves esta foto seguro que piensas: “wow, que gente más interesante está conociendo Lea, que suerte tiene”, otros pensarán “me gusta ese peinado”, luego otros mirarán con ojos más maternales (“espero que eso no sea un segundo piso”) o agudos (“¿no era ese el ordenador que me quería comprar estas navidades?”), pero lo que en realidad se merecen, sobre todo el de la izquierda, es una mirada que les deje claro lo siguiente: “más os vale dormir con un ojo abierto, porque Lea y Karolina tienen dos años para vengarse”.

El caso es que nos estamos convirtiendo en pequeños adictos a los juegos de cartas, y además recibimos nuestro chute diario de adrenalina estableciendo un castigo, más bien tortura, para el perdedor. Así el juego se convierte en algo violento, sangriento doloroso y emocionante (deberíais probarlo). El caso es que las primeras en probar el agua fría de la ducha del cuarto de los chicos (del mítico cuarto de los chicos) hemos sido Karolina y yo.

Desde mi punto de vista, han cometido un grave error que pagarán cuando hayan pasado el famoso “swimming test”.

Serban, de Rumanía, y Peshwas, que es de origen kurdo pero ha vivido muchos años en Suecia, buscando el punto con la mejor conexión de Internet… ¿Incluso arriesgando sus propias vidas!

Heidelbeeren

27 jul

Mi compañera de habitación Rinchen, del Tíbet, que cuenta cosas muy interesantes…

Noruega no es (todavía) un país blanco, la nieve no me llega a las rodillas y los carámbanos no rozan el suelo. No hay osos polares rondando por Bergen ni pingüinos en Flekke. En realidad, nos ha hecho muy buen tiempo hasta hoy, ahora llueve un poco. Pero estos tres días hemos disfrutado del Sol y de ir en manga corta, casi no he entrado en mi habitación.

Tanto hablar, tanto hablar, tanto comer, tanto comer… Tardamos dos horas en llenar una taza.

La verdad es que esta zona es muy, muy verde. Estamos rodeados de montes cubiertos de un bosque de coníferas y, lo mejor de todo, por todas partes, desde delante de nuestra casa hasta en los bordes de la carretera a Flekke crecen arbustos de arándanos, grosellas espinosas, grosellas a secas y fresas silvestres. El plan para mañana es, entre otras cosas, hacer gofres con arándanos, así que esta tarde después de la cena hemos pasado por la pequeña isla en medio del fiordo para recoger los ingredientes.

Mi compañera de habitación Karolina, de Polonia, con la que me entiendo muy bien.

Las pruebas del delito

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