Archivo | cine RSS feed for this section

five more minutes, please!//¡cinco minutos más, por favor!

14 nov

En el colegio tenemos PANGEA, una revista bimensual (por ponerle alguna estructura a los plazos de publicación, que son bastante relajados), y por supuesto mis instintos de escritora en ciernes me han empujado a escribir mi primer artículo. Ayer se lo mandé a Karolina, para que me dijera si siquiera tenía interés, y a ella le ha gustado, así que hoy se lo he mandado a Sarah, una de las personas de la redacción. Seguramente lo cortará,  porque me ha dicho que más de 500 palabras es largo (lo que, sinceramente, me ha decepcionado un poco en una revista para personas que, en general, sí que parecen capaces de centrar su atención en un texto más largo que 500 palabras), de modo que he decidido subirlo aquí tal y como yo lo he escrito, y si luego la otra versión es muy distinta, puedo subirla y quejarme del mundo del periodismo como si fuera una veterana. En fin, ahí va, en inglés y en español (muy a mi pesar y aunque la versión en inglés me salió bastante fluida, recomiendo la española por no verse limitada por el idioma, no tan conocido todavía):

 

¡Cinco minutos más, por favor!

5 more minutes, please!

Como una cinéfila quizá sin mucha experiencia, pero entregada, ir al cine conlleva para mí todo un ritual, un ritual que comienza con arreglarse un poco (aunque, como me recuerda a veces mi madre, “de todas formas van a apagar las luces”), porque no hay muchas oportunidades más para arreglarse en un sitio pequeño como en el que vivo, e incluye venir diez minutos antes y ser la primera en sentarse, o más bien arrebujarse en su butaca y apreciar la música de fondo, normalmente éxitos ligeramente pasados de moda, mientras observo entrar al resto de la gente y me doy cuenta que, como siempre, conozco a la mitad (otra ventaja, o desventaja, de vivir en un pueblo). El ritual continúa con ver los tráilers, que con cada vez son más, tomando nota mentalmente de los que tienen buena pinta y, al mismo tiempo, deseando que la película que he venido a ver empiece de una vez, y acaba con quedarse cinco minutos más en la sala vacía después de que la película se haya el acabado.

As a maybe not very experienced, but definitively passionate cinephile, going to the cinema has always implied a whole ritual for me, a ritual that starts with dressing up a little bit (even if, as my mother usually reminds me, “the lights are going to go off anyways”), because there are not many opportunities to dress up in a small place like the one where I live, and includes coming ten minutes earlier to be the first one to occupy my soft, comfortable seat and listen to the background music, usually oldies, while watching the rest of the audience entering and realizing that, as always, I know half of them (again, an advantage, or disadvantage, from living in a village). The ritual continues with watching the trailers, writing down mentally those that seem interesting and, at the same time, looking forward for the actual movie to start, and it finishes with staying five more minutes in the empty cinema after the movie has ended.

Mucha gente probablemente se preguntará cuál es el atractivo de quedarse sola en una sala llena de contenedores de palomitas vacíos, parte de su contenido dispersado por el suelo y una bebida volcada inundando el pasillo, mientras el personal del cine ya empieza a limpiar para la siguiente sesión, lanzándote de vez en cuando una mirada hostil para que te vayas de una vez. El caso es que, al contrario de lo que mucha gente piensa, ¡la película no se ha acabado todavía! Pero… ¿acaso falta una escena importante de la película? ¿No está cerrado el argumento? No, eso no es lo que se ha olvidado. En la pantalla ya no están los personajes, no ves más batallas épicas, momentos románticos o actores atractivos, sino sólo una lista interminable, normalmente de letras blancas sobre fondo negro, de los nombres de todas las personas que han participado en la creación de la película de las formas más diversas que se puedan imaginar: desde estar detrás de las cámaras hasta ocuparse del catering, pasando por diseñar el vestuario o hacer de chófer para los actores. Después viene la banda sonora, los sitios donde se rodó la película, las empresas involucradas y los agradecimientos. Por sí misma, la lista es bastante aburrida.

Many people would probably ask what the point is on staying alone in a room filled with empty popcorn containers, part of their content spread on the floor, and a spilled drink flooding the corridor, while the staff already starts cleaning and gives you hostile glances from time to time, meant to make you leave at once. Well, the point is, that as opposed to what many people think, the movie is not over yet! But… is an important scene of the movie missing? Is the plot not complete? No, that is not what is left. On the screen, you do not see the main characters anymore, you don’t see epic battles, romantic moments or attractive actors anymore. On the screen, there is only an endless list, usually white letters on black background, of the names of all the people who have participated in the creation of the movie in the most various ways you can imagine: from running the camera, to providing the catering, from designing the characters’ clothes to driving the crew from one place to another. After that comes the sound track, then the places where the movie has been filmed, then the enterprises involved and the acknowledgements. The list itself is quite boring.

Primero, me quedaba por la misma razón por la que los niños hacen la mayoría de las cosas que hacen: porque lo hacen sus padres. Tanto mi madre como mi padre (sólo en raras ocasiones íbamos al cine los tres juntos) siempre se quedaron hasta que la pantalla se quedaba completamente negra y la música paraba, y yo nunca pensé siquiera en irme antes. Para mí, una película no había acabada hasta que no hubieran acabado los créditos. Solía disfrutar escuchar de nuevo la banda sonora y era bastante divertido intentar leer el mayor número de nombres posibles, ya que algunos eran muy extraños y me recordaban a amigos, profesores, personajes de otras películas, libros o incluso de la misma película (estos últimos eran como pequeños tesoros, difíciles de encontrar y, por lo tanto, muy valiosos).

First I used to stay for the same reason as children do many of the things they do: because their parents do it. Both my mother and my father (we rarely go to the cinema the three of us together) always stayed until the screen went completely black and the music stopped, and I never thought about leaving earlier. For me, the movie was not over until the credits were finished. I used to enjoy listening to the soundtrack and it was quite fun to try to read as much names as possible, as some of them were very strange, or reminded me of a friend, or a teacher, or a character from a book or another movie, or even from the same movie (the last ones were like small treasures, very rare and for that, very valuable).

Después me quedaba porque empezaron a interesarme los directores, los sitios donde se rodaban las películas o los actores y actrices (tengo que decir que especialmente los actores). Siempre es bueno saber algo acerca del artista que ha hecho la obra de arte que acabas de ver, te haya gustado o no

Later, I stayed because I started to be interested in the directors, or in the places where the movie was filmed, or in the actresses and actors (specially in the actors, I must say). It is always good to know something about the artist who did the piece of art you have just seen, whether you liked it or not.

Ahora es, como ya he dicho, parte de mi ritual, y me quedo sobretodo por respeto. Para mí, los créditos son el único medio que tienen el director, los actores y todos los demás creadores de la película para hacer una reverencia al público y aceptar sus aplausos, sus críticas o su silencio, firmando de alguna manera su obra. Y mientras nadie se levantaría y se iría de una sala de teatro mientras los actores todavía estén en el escenario (ya sea por convencimiento o presión social), y muy pocos disfrutarían de una exposición de arte sin echar un vistazo a los pequeños carteles pegados al lado de cada cuadro, puedo contar con los dedos de una mano a las personas que he visto quedarse después de que “FIN” haya aparecido en la pantalla, y conozco incluso a varios que se saltan los cinco primeros minutos si saben que los créditos vienen al principio, lo cual es arriesgado y engorroso cuando se pasan y hay que volver atrás, y nunca tiene el mismo efecto en el espectador que ver la película desde el principio hasta el final.

Now, it is, as I have said, part of my ritual, and I stay mainly out of respect. For me the credits are a way in which the actors, the director and all the other people involved in the creation of the movie can take a bow in front of the audience, accepting their applause or their critics, signing their piece of art. And as no one would stand up and leave in a theater while the actors are still on stage, and only a few people would go to an art exhibition without having a look at the painter’s name, I haven’t seen many people staying after “The End” appears on the screen, and I do know some people that even skip the first five minutes of the movie if they know that the credits are displayed at the beginning (which is quite risky, time-consuming and irritating, as you can easily miss the start of the story and be forced to go back again).

También me quedo a los créditos porque esos cinco minutos alejan el momento en el que tengo que volver al mundo real, algo que no siempre apetece. Especialmente después de películas buenas, suelo intentar quedarme todo el tiempo que puedo en su universo particular, inmersa en la historia que me han contado y disfrutando de la compañía de los personajes que he conocido, mientras la música no se ha extinguido del todo.

I also watch the credits because those five minutes after the movie push away the time at which I have to go back to the real world. Specially after good movies, I usually try to stay as long as I can in their universe, immersed in the story they have told me and enjoying the company of the characters they have introduced to me while the music has not faded yet.

Además, en algunas películas, los diseñadores se han esforzado particularmente en los créditos, dejando salir a los personajes para que tengan su última vuelta de honor antes de desaparecer del todo, o jugando con los colores que hemos visto en la película, o incluso poniendo una pequeña escena al final, lo que ya no sé si es un recurso estilístico o un intento casi desesperado de mantener al público en sus butacas.

Besides, in some movies, the designer have put a special effort in the credits, letting the characters come out again and take a last lap of honor before they disappear completely, or playing with the patterns and the colors that we have seen in the movie, or even leaving a small scene of the movie for the end, which I don’t know if it is an artistic license or, as it sometimes seems to me, an almost desperate try to hold the audience in their seats.

Por todas estas razones, yo me quedo después de que todo el mundo se haya ido, en un cine, o un salón de actos, vacío, que a veces todavía huele a selva o vibra con los ecos de los disparos. Naturalmente, no pido le pido a nadie que comparta mi soledad voluntaria enfrente de la pantalla no-tan-grande, mientras la última tarta de queso se vende en Snikkarbua, otra película interesante empieza en alguna de las casas o alguien espera con una taza de té. Solo me gustaría pediros que reconsideréis, ya sea del punto de vista artístico, filosófico, informativo o reivindicativo, o de todos juntos, esos cinco minutos más.

For all of this reasons I stay after everybody leaves, in an empty cinema, or in an empty auditorium that sometimes still smells like the jungle or vibrates with the echoes of gunshots. Of course, I do not ask anybody to share my voluntary loneliness in front of the not so big screen, while the last cheesecake is sold in Snikkarbua, another interesting movie starts in one of the day rooms or a friend waits for you with a cup of tea. I just would like to ask you to reconsider, either from the philosophical, or from the artistic, or from the informative, or from the respect demanding point of view, or from all together, those five more minutes.

crampons on the soles of her shoes

9 oct

“People say she’s crazy
She got diamonds on the soles of her shoes,
Well that’s one way to lose these
Walking blues,
Diamonds on the soles of her shoes”

Diamonds on the soles of her shoes – Paul Simon

En vez de llevar diamantes en las suelas de mis zapatos, como la chica en la canción de Paul Simon, yo llevo algo más apropiado: crampones. El miércoles tuvimos el encuentro con Joakim y Jan Erik, que son del Departamento de Actividades al aire libre y nuestros monitores durante la excursión al glaciar.

Los crampones nos han hecho mucha ilusión, igual que los sacos de dormir, los guantes, bufandas y la ropa térmica que hemos recibido, y que probablemente será innecesaria en el glaciar. Cuando preguntamos, ya asustados, por la temperatura, nos dijeron que como mucho tendríamos algunos grados bajo cero por la noche, y eso no es taaaaanto. Vamos, que para ser vikingos estamos un poco delicados. Nos iremos el lunes por la mañana y volveremos el jueves. Para dormir, usaremos una cabaña en algún lugar remoto del glaciar, y el plan es hacer excursiones de un día a diferentes zonas. Como os podréis imaginar, la cabaña no tiene agua caliente, electricidad ni duchas, así que poco a poco nos cubriremos de una capa de suciedad que nos aislará del frío todavía más. ¡Tengo unas ganas tremendas! En el grupo están Meta, de Alemania, Grey y Sophie, de Estados Unidos, Oliver, de Dinamarca, Rodrigo, de Costa Rica, y Oda y Regina, dos segundos-años de Noruega y Groenlandia, respectivamente. Curiosamente, tienen más experiencia con glaciares los estadounidenses y el danés que los nórdicos… Es un grupo muy agradable, y ¡espero seguir pensando lo mismo después de cuatro días de convivencia en aislamiento y ausencia de jabón!

Así que nada, entre muchas otras cosas, este fin de semana iré llenando poco a poco mi mochilón, que tiene pinta de ser más grande que yo. ¡Haré muchas fotos del maravilloso glaciar de Jostedalsbreen y de nosotros, armados y protegidos hasta los dientes, con tres bufandas y un piolet o “hachas de hielo”!

Como podéis ver en las fotos de la hormiga mutante asesina de hierro / crampones, es viernes, y por lo tanto he tenido boatbuilding y por lo tanto ha hecho buen tiempo. Yo ya lo he convertido en una cadena de causas y consecuencias lógica, no ha fallado ni una vez todavía. El único viernes que llovió a cántaros fue cuando tuve el curso de canoa y no fui al taller de construcción de barcos. Pero por muy optimista que sea, no creo que dure todo el año, de momento lo disfruto a tope. Hoy nos ha tocado limpiar el taller, lo quieren tener como los chorros de oro para el proyecto de construcción de barcos de la PBL (la semana de proyectos). Sin embargo, no me ha molestado: me he sentido como un aprendiz en toda regla que antes de aprender las técnicas del maestro, tiene que hacer un poco de trabajo sucio. Además, Ove y Holger, un segundo constructor muy simpático que ha venido por unos días, me han dejado oler la brea, el líquido impermeabilizante, y que por el olor podría ser un sirope muy apetecible, para comérselo a cucharadas en un momento de debilidad. También he probado la técnica del “klinken” (no tengo ni idea de cómo se escribe), con la que se pegan dos trozos de madera y que consiste en dar golpes a un clavo que une los dos trozos sosteniendo un segundo martillo al otro lado del tornillo, y se llama así por el sonido tan curioso que se produce, parecido a campanas.

En otros aspectos ha sido un poco distinto: World Today se ha movido al sábado, porque en el salón de actos tuvo lugar el concierto inauguracional de un proyecto en el que cooperarán el Colegio y Haugland, el centro de rehabilitación vecino, y que consiste en el trabajo con jóvenes que se están recuperando de un cáncer. No sé más detalles, pero nos han comentado que nosotros tendremos la oportunidad de hablar con los participantes, y la verdad es que me parece una propuesta muy interesante. Quiero decir, que nosotros somos un puñado de jóvenes a los que les ha sonreido la Fortuna, y hablaremos con personas que no han tenido tanta suerte. Una forma de romper la burbuja de Flekke.

También ha sido interesante el concierto, en el que se alternaron canciones en noruego, blues en inglés y fragmentos leídos de una historia sobre el cáncer y de los sentimientos que provoca. Lo mejor fue que lo del texto lo saqué yo solita. ¡Ahí están los estudiantes de noruego!

Algunas imágenes de la película

Misma canción, una escena de la película

Sí tuvimos nuestra película semanal: Across the Universe, un musical de la directora Julie Taymor, por cierto directora también de Frida, que utiliza versiones de canciones de los Beatles para una historia de amor y sobre las reacciones ante la guerra de Vietnam.

No es que me haya empujado a ponerme en pie y brindarle una ovación cerrada al acabar, pero no ha estado mal. El argumento no tenía especial importancia, era más una excusa para las canciones y la ambientación de la historia, pero me gustaron algunas escenas psicodélicas, que mezclan el collage de imágenes con la realidad, y fue divertido cantar con Grey todas las canciones. Si no fuera por eso, diría “Let the Beatles be the Beatles”, pero siento desconfianza hacia las versiones-moderna- de-canciones-famosas-con-el-propósito-de-vender en general.

Come together – The Beatles

Por cierto, tengo que ver Harvey. La proyectamos en un Encuentro de Germanoparlanes (que en inglés suena mucho mejor) y para mi gran vergüenza, me dormí. Por favor, por favor no se lo digáis a nadie. Con la buena pinta que tiene la película: una comedia de enredos antigua con James Stewart, que interpreta a un señor que tiene como amigo secreto a un conejo blanco de dos metros de alto. Una de esas películas en las que puedes reirte y pensar a la vez. Este fin de semana recuperaré lo que me he perdido.

Mi cama desde ayer es de dosel, con una preciosa tela de flores, un poco retro y kitsch tendida debajo del techo.

Aparte de Harvey tengo más películas para ver, porque… ¡Me ha llegado otro paquete de casa! Esta vez los puentetomapeople se han superado a sí mismos: en el paquete había de todo, en su justa medida y pensado para mí con mucho, mucho cariño: un vestido de Pippi Calzaslargas, lana  y agujas para continuar haciendo punto, chocolate, una magnífica caja de té, con una selección cuidadosa de los mejores tés, ropa de invierno, un precioso fular de flores, material para el colegio, películas, chichetas para decorar mi esquina (por fin me siento como si estuviera en MI esquina) y cortinas para la cama, cortinas preciosas con las que puedo no sólo contar ovejas cuando no pueda dormir, como “leer” ovejas, porque algunas de ellas llevan mensajes escritos en el lomo. A pesar de que antes de irme había dicho que no, que no me hacen falta tantos paquetes, que recibir comida española o sobretodo “acostumbrada” es sólo un capricho, he descubierto que no soy distinta al resto de los mortales y que me encanta que me lleguen estos paquetes. He estado en una nube de alegría durante dos días…

Los leones vigilan que no haga el tonto en vez de estudiar. Lo malo es que a menudo cierran los ojos.

A parte de llenar mi mochila, estos dos días voy a tener mi primera “experiencia SAFUGE”. SAFUGE es un grupo que recolecta dinero para llevar a cabo distintos proyectos especializados en niños de países pobres: la rehabilitación de un orfanato, dar dinero a una escuela… Y el dinero lo recolecta con cafés u otro tipo de trabajos. Dado que mucha gente aquí vive del campo, uno de los trabajos más abundantes es la limpieza de granjas, graneros, establos, poner vallas, pintar casas… El sábado y el domingo haremos de lo primero, y todo el mundo parece sentirse como si estuvieran asumiendo un trabajo extremadamente dfícil, duro y asqueroso, pero yo no lo veo tan mal. Quiero decir, que hasta la mierda se puede dividir en los mismos átomos de los que estamos hechos nosotros… Menos mal que no nos va a llevar todo el día. También haré fotos.

No creo que os interesen las fotos de mis horas sentadas en mi escritorio, ¿no? Tengo un montón de lectura. Para Español, Hamlet (del bloque de Literatura Universal) y Don Juan Tenorio (que ya me he leído y me hace mucha ilusión) y para Inglés, El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon, que también he leído y me encantó.

Otra actividad planeada es dormir, pero sólo si tengo un hueco en la agenda, porque parece imposible encontrarlo. Voy a dejaros para dedicarme a esto, ¿vale? Que sepáis que desde hace algunas semanas uso dos agendas, un cuaderno de ideas abstractas, una lista de las cosas para hacer y un calendario virtual. En fin. Exageraré, pero por lo menos no me pierdo en la inmensidad del cosmos .

Buenas noches y un beso desde Flekke.

un día mu intelectuá

1 oct

No sé qué tienen los viernes, no sé si es el cansancio acumulado de la semana, la emoción por la llegada del finde, la tarta de queso que sirven en el café u otra cosa, pero no se puede estar en ninguna parte sin sentirse como “la tercera rueda”, como llaman por aquí a los sujetavelas. Y cuando no eres la tercera rueda, eres la quinta, la séptima o peor. He descubierto que gracias al maravilloso invento de Skype, incluso se puede ser la primera y única rueda y hablar contra la pared mientras tu amiga mira enamorada la pantalla del televisor. Sobretodo esta semana es grave, parece que haya pasado por aquí Eros y se haya vuelto loco a tirar flechas, o, una explicación menos romántica, algún extraño ingrediente de la comida de la Kantina, que a veces no quieres saber qué lleva, nos haya disparado las hormonas.

Frida

Alternativas a socializar en pareja es reunirse con tus “native-speakers”, no tus compatriotas pero tus coparlantes: me acabo de encontrar a un puñado de ingleses/estadounidenses/canadienses viendo una película en el Dayroom. Pero en mi caso, y eso aunque tenga dos grupos distintos de “native speakers” y ambos bien nutridos, no hay manera: las actividades se solapan, ya que muchos han optado por lo de socializar en pareja. Luego también puedo meter una pizza de mil coronas (mínimo) en el microondas y ver un video del intelectual máximo sobre el liberalismo, como uno de mis coaños que también me he encontrado y al que he hecho compañía durante un tiempo (el necesario para robarle algunos trozos de pizza). Creo que voy a cambiar los videos libertarios por ylviimnetz y la pizza por el té y escribir un rato. Totalmente asocial, ya lo sé, pero ha sido un día lo suficientemente social y no tengo ganas de estar con la sensación de ser la que impide a dos/cuatro/seis personas abalanzarse las unas sobre las otras.

Frida Kahlo

Ayer por la noche hemos tenido nuestro simulacro de incendio. Sinceramente, ha sido mucho más divertido que los simulacros en el insti, porque todos estábamos en pijama/ropa interior/… y muy adormilados cuando salimos al frío. Aunque por otro lado, nos quitó media hora de sueño, cosa que a muchos no les hizo ni pizca de gracia. Por lo menos estábamos avisados: en teoría era sorpresa, pero ayer era simplemente la noche perfecta, porque hoy no tuvimos clases, sino presentaciones de la Cruz Roja noruega, para nuestro diploma de la Cruz Roja que podemos obtener en estos dos años. Las actividades empezaron a las ocho y acabaron a las doce, con una pequeña pausa en medio durante la cual celebramos el 15º Aniversario del Colegio comiéndonos un trozo de tarta a nuestra propia salud. Consistieron en dos charlas, una sobre la Cruz Roja en general y otra sobre los distintos grupos: el grupo de rescate, el de asistencia a domicilio y los jóvenes, que se alternaron con algunas actividades qe sirvieron como ejemplo de lo que suelen hacer cuando trabajan en talleres con gente de nuestra edad. Por ejemplo, sobre el tema de las enfermedades de transmisión sexual, nos dieron a cada uno una tarjeta y treinta segundos para que nos firmaran cuatro personas. Después, nos dijeron que esas personas eran aquellas con las que habíamos tenido relaciones sexuales (risas entre el público) y escogieron a tres, que tenían una enfermedad. Por la cadena de firmas, poco a poco nos fuimos contagiando todos, salvo aquellos que tenían la C de condón escrita en la tarjeta o la A de abstinencia. Explicado así parece una tontería, pero la verdad es que ver el auditorio vaciarse poco a poco de gente, que estaba “contagiada” y bajaba de la grada, te da una idea bastante clara de lo que se quiere comunicar. Acerca de los derechos humanos, hicimos un test muy interesante para ver cuánto sabemos sobre las convenciones de Ginebra, lo que es legal o ilegal durante la guerra. Lo triste es que yo sin saber nada lo adiviné casi todo pensando fríamente en los casos más extremos que podrían justificar de algún modo una acción determinada. Por ejemplo, es legal matar a civiles si hay un motivo detrás y se evita un mal mayor, o matar a un soldado desarmado… En fin. Después hicimos una pequeña sesión en la que nos leían frases y nos íbamos a un lado o a otro dependiendo de si estábamos de acuerdo o no, y dando razones. Dos de los debates más interesantes que surgieron fueron primero, si se puede ser de un país sin saber su lengua, y segundo, si a los inmigrantes se los debería penalizar o juzgar de la misma manera después de cometer un delito que a un nativo, o si se debería suavizar la condena por posibles malentendidos debido a la lengua o a la cultura.

En mi opinión, el problema no está en cómo juzgarlos una vez cometido el crímen, sino ocuparse de que se integren en la sociedad, que entiendad las leyes y la organización del país. Una vez hecho este trabajo de integración y asegurado que ha funcionado, de les debería juzgar igual que a todos los demás, ya que al fin y al cabo tienen los mismos derechos y deberes.

Los segundos-años han tenido hoy la feria de universidades, donde han venido representantes de universidades, principalemente de Estados Unidos, a vender su producto y pescar pececillos-UWC. El campus estaba lleno de estudiantes vestidos con traje y corbata que se dirigían a diversas entrevistas y recibían deseos de suerte por el camino. Princeton parece haber tenido un éxito enorme, entre la calidad de la universidad y la del representante… Muchos de mis coaños también han ido, pero para mí no tiene sentido. Quiero decir, que me parece que ya he mencionado anteriormente mi ligero confusionario… En serio, yo no me veo así en un año…

Salma Hayek en el papel de Frida

De momento prefiero concentrarme en la construcción de barcos, que por lo menos lleva a algún sitio. Hoy hemos empezado a cortar la madera para el suelo del barco, un tronco largo y grueso que para darle una forma decreciente hacia ambas puntas hemos ido pelando cariñosamente con el hacha.

Por la tarde, después de cenar, fui a World Today, el debate semanal, que esta semana estuvo especialmente interesante: religión, y si el estado y la religión deberían estar unidos. Sobre todo cuando hemos entrado en el tema de la educación y la religión en los colegios he escuchado con especial atención. Se habló de los valores comunes entre todas las religiones, que deberían servir para unificarla hasta cierto punto, y que podrían hacer posible un estado religioso pacífico. Esto se rebatió señalando que estos valores no tienen por qué ser transmitidos a través de la religión, sino por el famoso sentido cívico y la ética. Además, basar la ley de un estado en un libro antiguo que no puedes volver a escribir en caso necesario es peligroso. Sí, pero aunque no puedas reescribirlo, pueder reinterpretarlo. Sí, pero, ¿quién lo reinterpreta? Se discutió si debería estar permitido llevar símbolos religiosos, como por ejemplo el hiyab, en la escuela o en lugares públicos, y hubo mucha diversidad de opiniones: en un estado laico, todas las religiones y por lo tanto símbolos deberían estar permitidos; en un estado liberal, a veces hay que considerar tolerar la intolerancia para preservar la cultura (y prohibir el burka en una sociedad en la que mirar a los ojos es muy importante)…

Frida

Yo ya no sé qué pensar, ahí está la gracia de World Today. Por un lado, podríamos decir que el hiyab se debería permitir igual que la cadena con la cruz o la estrella de David, pero creo que el problema del burka, y en menor medida, del hiyab, es la línea delgada entre la voluntad propia de seguir la religión y la cultura y la represión o los malos tratos a la mujer. Tampoco es lo mismo prohibir a los cristianos llevar una cruz en lugares públicos, ya que desde un punto de vista meramente religioso, no es ningún problema no llevarla, mientras que para una mujer musulmana, no llevar velo es inimaginable. En fin… A ver si me empiezo a atrever a abrir la boca en los debates, que sino se me quedan los argumentos atravesados en la garganta y los tengo que soltar aquí, que en vez de escucharme cincuenta personas, me puede leer todo el mundo. Aún así es más fácil. Al fin y al cabo, estoy a éste lado del ordendador.

Las dos Fridas, 1939

La película de hoy era Frida, sobre la pintora Frida Kahlo, interpretada por Salma Hayek. Me ha gustado. La estética, con esos vestidos y joyas coloridas y preciosas, una Frida bastante convincente y algunas imágenes muy sutiles, sólo me han dejado con el deseo de ver un poco más la vida de Frida, sólo Frida, sin recurrir constantemente al historial de amoríos suyos y de su marido. Creo que es un personaje al que se le puede sacar tantas historias que no hace falta quedarse con la más fácil.

Chavela Vargas canta La Llorona en la película, una canción que siempre me ha gustado mucho.

nuevas del taller vikingo

25 sep

Creo que ya tengo cien fotos prácticamente iguales, pero cada vez que hace sol no puedo reprimirme.

Este pequeño esquema era del día anterior, que me perdí por el curso de canoa.

No sé porqué, pero siempre hay buen tiempo cuando nos vamos a nuestra actividad de construcción de barcos. El taller se inunda de una luz preciosa que invita a hacer fotos. Total, que vengo yo tan contenta con mi pequeña cámara, “klein aber fein”, que además es waterproof y shockproof y una preciosidad, y me pongo a inmortalizarlo todo, y aparece Matthew con su cámara reflex, un pedazo objetivo que más que un objetivo pegado a una cámara, es una cámara a un objetivo pegada, y el trípode, así que le dejé el hacer las fotos a él y yo me dediqué a trabajar. Hoy hemos estado midiendo el barco original y haciendo las partes de un modelo a tamaño real, que luego trasladaremos a la madera que vamos a usar. Esto lo hacemos porque tenemos que emplear madera que tenga ya determinadas curvas naturales.

Una de las sierras que usaremos

Halfdan y Matthew, dándole a la sierra eléctrica. Pronto subiré las fotos de Matthew, que son mucho mejores que las mías…

Anoche tuvimos película, como todos los viernes, con la característica especial que esta vez era una película más o menos presentable, que no me gustó especialmente, pero sobre la cual por lo menos se puede hacer una crítica constructiva. Ha sido Adiós Bafana, de Bille August, una película sobre la época del apartheid en Sudáfrica y los años que Nelson Mandela pasó en prisión. El protagonista, James Gregory (Joseph Fiennes) es un guardia de prisión que entra a trabajar en Robben Island, donde está encarcelado Nelson Mandela (Dennis Haysbert). Allí resulta tremendamente útil por sus conocimientos del idioma nativo de la zona, por lo que puede espiar a los prisioneros. Así se ve implicado indirectamente en la muerte de varios compañeros de Mandela que trabajan por la igualdad en el país y también de su hijo, a la vez que conoce mejor al líder y sus ideales, que no son tan crueles como imaginaba. Gregory sufre las amenazas de sus jefes y altos mandos de las prisiones por tratar de forma respetuosa a los encarcelados negros, la incomprensión de su familia y el dilema entre su responsabilidad para con su trabajo y los ideales que está descubriendo. Entre Mandela y Gregory se desarrolla una peculiar relación, que revela el pasado de Gregory y la amistad anterior que tuvo con un chico negro y que quiso negar durante todos esos años.

No me ha gustado especialmente la película porque me ha parecido demasiado fácil: por un lado, los personajes eran muy estereotípicos, al igual que los papeles que jugaban en la trama: la mujer, rubia y guapa, que no se preocupa de otra cosa que de sus fiestas de té, su popularidad, su salón de peluquería improvisado, su vestimenta, su casa y sus hijos; los hijos se horrorizan ante los malostratos hacia los negros, sobretodo la niña, claro está, lo que hace reflexionar al padre; el personaje principal, que cambia de opinión muy rápido después de ver las consecuencias de sus actos, pero tiene que  hacer la difícil decisión entre permanecer fiel a sus ideas o proteger su familia y defender el país.

Gregory, obedeciendo las órdenes de sus superiores, deja un recorte de un periódico en la celda de Mandela, para que éste sepa que su mujer también ha sido encarcelada.

El guión me pareció un poco previsible y demasiado dramático en ocasiones, porque provocaba incluso algunas risas entre el público que creo que no estaban en las intenciones del director. Claro que el público estaba bastante propenso a risas, más que a lágrimas, pero aún así… La rapidez con la que el protagonista cambia de opinion, el proceso tan típico por el que pasa, con todos los pasos que se pueden predecir (tienen éxito  en el trabajo, le ascienden, mientras que aumenta su mala conciencia, etc, etc). Le faltaba un poco de elegancia.

La (muy) típica familia de James Gregory: su mujer (Diane Kruger) y sus hijos. Se insinua que el hijo muere asesinado más tarde, repitiendo lo que le ocurrió al hijo de Mandela.

Antes del verano vi en el Cine Campoo, que ahora queda tan lejos, Invictus, que trata de las primeras semanas del gobierno de Mandela y del Mundial de Rugby que se jugó en Sudáfrica. No es tampoco una obra maestra, es muy de final feliz, emoción, good feelings, pero después de ver a Morgan Freeman interpretando a Mandela, me imagino que muchísimos actores en el mismo papel no se pueden comparar con él. Así es también aquí, pues aunque ambos han hecho un buen trabajo, esta vez me quedo con Freeman.

Gregory recuerda la lucha que le enseñó Bafana, su amigo de infancia.

Este fin de semana lo voy a dedicar a estudiar y dormir, para equilibrar todo el “socialising” de esta semana. Y porque necesito recuperar, para qué vamos a mentir. Esta mañana he dormido hasta la 1, y Karolina y Rinchen, con las que me quería ir de excursión a las 10, me intentaron despertar y me encontraba fatal. Así que a la 1, me las encontré delante de mi habitación con un plato de fideos precocinados, una taza de té, un bombón y una pequeña tarjeta con un “que te mejores” de parte de la habitación 102 de Denmark House: Tangut, Olga, Sharanya, Sarah, Karolina + Hero (en proceso de adopción). ¿No es maravilloso?

Ahora estoy en el E-Building, el dedicado a las Ciencias, donde Internet es mejor. Es irónico y exasperante el buen tiempo que hace, pero por lo menos Irene, mi segundo año, lo está disfrutando por mí…

Irene estudiando Historia. La verdad es que me alegro de tenerla aquí. Me ha ayudado después de la primera impresión de “¡Socorro! ¡El Bachillerato Internacional es demasiado difícil para mí!”

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.